Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Aspectos Psicológicos

Aspectos Psicológicos de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

¿Es necesario un psicólogo si tengo enfermedad inflamatoria intestinal?

Portada y contenido de uno de los folletos del proyecto «Emociones y Salud» desarrollado por el equipo de psicólogos y psicólogas de la Comisión de Emociones y Salud de la Sociedad para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) en colaboración con el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

¿Qué es?

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es un trastorno gastrointestinal de carácter crónico, en el que se produce, como signo principal, la inflamación o ulceración del intestino delgado y/o grueso.
Existen 2 tipos principales:

  • Colitis Ulcerosa.
  • Enfermedad de Crohn.

¿Cuál es el tratamiento de la EII?

  • Fármacos.
  • Intervenciones quirúrgicas (en ocasiones).
  • Intervención psicológica.

¿Cuáles son los síntomas de la Colitis Ulcerosa y de la Enfermedad de Crohn?

  • Síntomas intestinales: diarreas, estreñimiento, dolor abdominal, hemorragias rectales, etc.
  • Síntomas no intestinales: fiebre baja, pérdida de peso, anemia, cansancio, dolor en articulaciones, inflamación de ojos, problemas en la piel, etc.

¿Cómo afecta a nuestra calidad de vida?

Nuestra vida cambia notablemente:
  • Visitas a médicos: son frecuentes las visitas a médicos, pruebas diagnósticas molestas y, en ocasiones, intervenciones quirúrgicas, etc.
  • Emociones negativas: nos sentimos derrotados, con ansiedad, depresión, miedo, preocupación, rabia, vergüenza ante la enfermedad, estamos en estado de alerta (nos obsesionamos con los síntomas), etc.
  • Cambios en nuestros comportamientos: dejamos de salir para protegernos del cansancio, dejamos de hacer cosas que nos gustan (deporte, viajar, ocio…), contamos las veces que vamos al baño, evitamos lugares si no hay baño cerca, etc.
  • Cambian las relaciones: la familia también sufre la enfermedad, nos aislamos de los amigos, se tienen ausencias escolares, frecuentes bajas laborales o pérdida del trabajo, con consecuentes problemas económicos.

¿Necesito tratamiento psicológico si tengo Colitis Ulcerosa o Enfermedad de Crohn?

Desde el tratamiento psicológico basado en la evidencia científica, se planifican las acciones más indicadas para que el paciente consiga:
  • Adaptarse mejor a las consecuencias de la enfermedad.
  • Aceptar las molestias y limitaciones que la enfermedad conlleva.
  • Afrontar las demandas de la enfermedad, por el estrés que la propia enfermedad produce.
  • Disminuir el miedo, la ansiedad, depresión y otras emociones negativas.
  • Reducir el dolor y otros síntomas propios de la enfermedad.
  • Aprender cómo comunicarse con la familia, los amigos, tu pareja o los compañeros de trabajo, acerca de lo que te pasa.

 

Tú médico debe ser quién confirme y explique lo necesario acerca de esta enfermedad, y en su caso, haga un diagnóstico diferencial con otras enfermedades que tienen síntomas similares, como en el caso del Síndrome del Intestino Irritable. Si necesita más información, acuda a su médico.

El tratamiento psicológico es, sin duda, un aporte fundamental en el afrontamiento de la enfermedad.

Decálogo de recomendaciones psicológicas

1. Cada paciente con Enfermedad de Crohn o Colitis Ulcerosa es distinto, no pienses que lo que le pasa a otro paciente de la sala de espera, te va a pasar a ti.

2. El tratamiento psicológico te va a beneficiar. Ten en cuenta que el no ser consciente de cómo nos afecta una enfermedad es común en las personas y, por supuesto, también en pacientes con EII.

3. Aceptar las molestias y limitaciones de la enfermedad mejorará tu bienestar.

4. Hablar sobre tu enfermedad y expresar tus sentimientos es bueno, pero hablar sólo de ella o quejarte constantemente, es contraproducente.

5. Identificar las situaciones más difíciles para ti con respecto a tu enfermedad y buscar soluciones para resolverlas.

6. No pensar que cualquier sensación o signo de la enfermedad que aparezca (cansancio, dolor, heces más liquidas …) son peligrosos y provocarán un brote.

7. Asumir que irás con frecuencia al baño y no obsesionarte con contar las veces que vas o mirar las heces. Todo ello no es signo de que estés empeorando, sólo un síntoma de tu enfermedad.

8. No evitar actividades, ni sitios donde pueda ser difícil encontrar un baño.

9. Seguir haciendo una vida lo más normal posible, sin obsesionarte con la enfermedad, reincorporando actividades agradables (salir con amigos, hacer deporte, viajar, etc.) y prestar más atención a todo lo bueno que hay en tu vida.

10. Contar con un tratamiento psicologico basado en la evidencia científica, es una decisión importante para afrontar tu enfermedad.

Fuente: www.gentenatural.com

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