Colitis Ulcerosa

La Colitis Ulcerosa consiste en una ulceración e inflamación que afecta solamente al intestino grueso y al recto. Esto ocasiona con frecuencia síntomas tales como diarrea con sangre, dolor abdominal, retorcijones y fiebre. Se sabe que la enfermedad suele comenzar en el recto o en el colon sigmoide (la parte baja final del intestino grueso), extendiéndose de forma parcial o total por el intestino grueso. En algunas personas la mayor parte del intestino grueso está afectada desde su parte inicial.

 

Causas

No se conoce la causa de estas enfermedades. Todo hace pensar que existen múltiples factores involucrados.
Entre ellos una predisposición genética a la que se sumarían alteraciones inmunológicas ante antígenos alimentarios o bacterianos.
Otras teorías establecen un proceso infeccioso como desencadenante de la enfermedad.

Por otra parte, investigaciones recientes han aportado evidencias de la asociación del estrés psicosocial y de varios aspectos psicopatológicos con las EII.
Especialmente en lo que tiene que ver con la inducción de períodos de actividad, la exacerbación de los sí­ntomas o las dificultades en el proceso del tratamiento.
El estrés puede llevar a una desregulación del sistema inmune, haciendo vulnerable al organismo frente a los efectos patógenos de las infecciones.

Por ello, se ha planteado que los principales mecanismos que median entre los factores psicológicos y las EII serian procesos psiconeuroinmunológicos que implican la actividad del sistema nervioso central.

Además, tanto la CU como la EC afectan de manera significativa el bienestar psicológico y la calidad de vida de las personas que las sufren.
Todo ello justifica la intervención de los profesionales de la psicología clínica en estas dos condiciones médicas, tanto en la evaluación como en el tratamiento.

 

Estrés

En los últimos años ha habido un gran interés en el estudio del estrés psicosocial en las EII, debido a que se encontró que se asocia a una mayor vulnerabilidad de las personas a enfermar, y también por el hecho de que las mismas EII son sucesos en sí mismos altamente estresantes.

En cuanto al tipo de estresores, pareciera que un único suceso vital estresante no es suficiente para desencadenar los síntomas, habi+endose encontrado relación en algunos casos pero no en otros.

Es importante considerar, cuando hablamos de estrés, que además de los sucesos objetivos, es fundamental considerar la forma como se perciben tales sucesos, lo que realza el peso de los factores personales.

Independientemente de los sucesos vitales estresantes, sí existe una probada asociación entre las EII y el estrés vital, lo que se denomina un estilo estresante de vida: a mayor estrés diario, mayor actividad de la enfermedad.

Las personas con EII están sometidas a un segundo tipo de estrés diario constituido por la propia enfermedad gastrointestinal, que tiene un impacto psicológico considerable (por ser una condición crónica).

Por último, quienes sufren EII, perciben el estrés como una causa importante en el inicio o exacerbación de los sí­ntomas. Dado que la atribución que hace la persona sobre las causas de la enfermedad es muy importante para el tratamiento y afrontamiento de la misma, es esencial que las personas con EII comprendan qué es el estrés y cómo pueden manejarlo para mejorar su calidad de vida.

Nadie puede estar exento del estrés, pero los efectos del mismo varían completamente según el tipo de afrontamiento que empleemos, y esto afecta también la calidad de vida.

Uno de los objetivos del tratamiento psicológico es el desarrollo de estrategias adecuadas de afrontamiento.

 

Ansiedad y Depresión.

Los trastornos del estado del ánimo (ansiosos y depresivos) suelen acompañar a estas condiciones médicas.

Diferentes investigaciones han comprobado ya que los síntomas de ansiedad y depresión son más elevados que en las personas sanas.

Estos varían en el curso de la enfermedad, de acuerdo con los cambios en la actividad de la misma y a su vez tienen efectos negativos sobre los gastrointestinales.

Trabajar en el reconocimiento y control de los mismos es otro de los objetivos del abordaje psicológico.

 

Caracterí­sticas de Personalidad

Se sabe que ciertas características de personalidad se asocian más frecuentemente a estos cuadros.

Una de ellas es la dificultad para el reconocimiento y expresión de las emociones propias y ajenas (llamada “alexitimia”), serí­a algo así­ como una “ceguera emocional”.

También se ha comprobado la incidencia de los estados emocionales negativos, tanto en la percepción de los sí­ntomas, como en la evolución y respuesta al tratamiento.

Por último, se ha visto también un elevado nivel de hostilidad, habitualmente acompañado por las dificultades para expresar la agresión de manera adecuada y funcional.