mujer con colon irritable

Colon Irritable

A pesar de su reputación, no es el corazón quien expresa nuestros sentimientos, es el aparato digestivo. Cuando alguien no nos gusta decimos: “No lo trago”. Si estamos angustiados, ponemos la mano en la boca del estómago. ¿Por qué? “La función del aparato digestivo es absorber los alimentos, transformar la comida en energía y distribuirla a todo el cuerpo. Este aparato se hizo para sentir” explica Silvia Bernstein, licenciada en psicología clínica y directora del sitio www.colonirritable.com.ar. Según datos de la Fundación Internacional del Colon Irritable (con sede en Estados Unidos), esta dolencia no es atípica: afecta al 20 por ciento de la población (de ellos, dos tercios son mujeres), y es la segunda causa de ausentismo laboral después del resfrío común.

Todo lo oculto, lo desconocido, encierra siempre un misterio inquietante y amenazador. En la oscuridad, el vuelo de una pluma de almohada puede adquirir la forma de un monstruo y el sonido de un viejo mueble de madera quizás despierte las más poderosas fantasías en nuestra mente“.. Cuando hablamos del cuerpo, la claridad la trae el conocimiento, saber qué te está pasando y por qué”.

CUANDO EL CUERPO HABLA

M:B, es peluquera colorista. Los síntomas de colon irritable aparecieron por primera vez cuando supo que su sobrina, de 19 años, tenía cáncer. “No lo podía soportar, ahí comencé a tener los síntomas, luego mi sobrina se curó, y mis síntomas desaparecieron por un tiempo. Pero cada vez que me ponía nerviosa, aparecían otra vez.” Maggy, todavía no sabía que padecía colon irritable, pero cada tanto tenía dolores y decaimiento. “Cuando cerró la peluquería donde trabajé durante diecisiete años”, cuenta, “para mí fue un golpe muy grande, a partir de allí, y sumando algunas otras cosas que me alteraron, los síntomas recrudecieron y, mi vida comenzó a perder sentido, cada cosa que comía me hacía mal, si desayunaba ya no podía salir en todo el día por la descompostura, así poco a poco fui dejando de comer, prefería pasar un poco de hambre a soportar los dolores y las incomodidades por días y días que me traía tomar un té con galletitas por la mañana, o un bocadito de pollo con calabaza. Llegué a bajar 15 kilos, hasta que un día me miré al espejo y me di cuenta que estaba desapareciendo.

Mi marido estaba sufriendo mucho al verme así. Y toqué fondo. Ya casi no me podía tener en pie. Yo, que siempre fui muy coqueta, estaba todo el día en camisón y desarreglada, me cambiaba a la noche, antes de que mi marido llegara a casa, para disimular, pero no quería salir a la calle, la gente me parecía agresiva, todo era mucho más grande que yo, y no me sentía capaz de enfrentarlo. Los médicos no me daban respuesta, por lo menos no la que yo necesitaba”. Luego de todo el calvario, cuando M y su marido comenzaron a enterarse de qué se trataba el colon irritable, les cambió la vida. M entró en un grupo de terapia que trata esta problemática, y allí se dio cuenta de que otras personas tenían el mismo padecimiento, exactamente los mismos síntomas y, que no estaba sola. Ya no tiene miedo al rechazo de los demás y, combina esta terapia con el tratamiento médico. “Ahora me siento mucho mejor, estoy aprendiendo a manejar mi ansiedad, y a controlar la autoexigencia. Volví a tener ganas de vivir, los dolores fueron desapareciendo, solo los siento algunas veces y estoy llena de proyectos”.

“En cuanto a los alimentos, es probable que uno que hoy cause trastornos a una persona, mañana pueda ser tolerado perfectamente”, dice Bernstein, “por eso no es aconsejable una dieta muy estricta y sí ir probando cuáles son los alimentos que se toleran”. Aconseja evitar la cafeína, el alcohol y los edulcorantes artificiales que contengan sorbitol. Disminuir la ingesta de derivados lácteos en caso de existir intolerancia a la lactosa. Ingerir alimentos en pequeñas cantidades a lo largo del día, en vez de realizar dos comidas abundantes. “Hay que enfocar el tratamiento desde un punto de vista que integre lo médico nutricional corporal y psicológico”, expresa.

ENTREVISTA REALIZADA A LA Licenciada Bernstein, Jefa del departamento de Psicología en Gedyt – Gastroenterología Diagnóstica y Terapéutica, EN REVISTA VIVA, DEL DIARIO CLARIN (2008).

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