Colon irritable: Investigación

tratamiento colon irritable

El colon irritable afecta en forma prolongada u ocasional

Este trastorno que afecta entre un 10 y un 20 por ciento de la población, es un problema de neurotransmison entre el cerebro y los intestinos. Los problemas emocionales no son la causa de este mal, pero si son un disparador afirman los especialistas.

El colon Irritable, un trastorno gastrointestinal que padece en forma prolongada u ocasional casi la mitad de la población, tiene un importante componente emocional, que confluye con otros factores alimenticios, genéticos, hormonales y psicosociales, informaron distintos especialistas.

«Tensión nerviosa, alteración de la sensibilidad visceral y un incremento de la dolencia digestiva, son los tres pilares del síndrome de intestino irritable, a los que se puede agregar problemas alimentarios», describió julio Bai, jefe del servicio de Clínica Médica del Hospital de Gastroenterología Udaondo.

Según cifras internacionales, este trastorno afecta entre un 10 y un 20% de la población. No obstante, «es probable que entre el 30 y 40 por ciento de la gente tenga en algún momento de su vida, síntomas compatibles con los del intestino irritable», dijo el especialista en diálogo con Télam. «Pero solo una minoría consulta, y algunos demandan atención con mucha frecuencia porque no logran controlar su sintomatología», añadió.

Si bien el especialista remarcó que no hay estadísticas, estimó que la gente que acude a los hospitales públicos por esta afección «es alrededor de un 15 %» pero en los centros privados, probablemente sea una mayoría, cerca de un 40%». Esto se explica porque «al hospital público recurre el que está muy mal” añadio

Ante la disyuntiva acerca de si este síndrome tiene o no una causa orgánica, o si es o no una enfermedad, Bai destacó que «en general es considerado un trastorno, pero hay casos en los que se ha visto un fenómeno inflamatorio en las terminales nerviosas».

En cuanto a los factores que pueden influir en el individuo, precisó que «este síndrome se asocia a una mayor tensión, y aunque es independiente de los fenómenos sociales, frente a situaciones críticas, se Incrementa la demanda de asistencia»

Por su parte, Silvia Bernstein, psicóloga especialista en esta problemática y creadora de un terapéutica especial, remarcó que «se trata de un problema de neurotransmisión entre el cerebro y los intestinos», y añadió que «la ciencia sigue investigando pero no se conoce la causa última».

Remarcó que los problemas emocionales, como el estrés, los enojos, la ansiedad «no son la causa, pero si son un disparador». En este sentido, enumeró otros disparadores como «la alimentación, lo genético, lo hormonal y lo estacional».

Frente a las alteraciones psicológicas «quienes tienen ya sus intestinos sensibles pueden manifestar un cuadro de intestino irritable», dijo la especialista a Télam.

Bernstein definió la presencia de este trastorno por «cambios en los últimos tres meses de los hábitos evacuatorios, y dolor abdominal; y se dice que son funcionales porque no se altera ningún órgano, no hay lesión, pero la persona se siente mal».

Precisó que las mujeres son las que sufren más este trastorno, en una relación de 4 a 1 respecto del varón, y aclaró que si bien no hay un perfil especifico de la persona que vive este trastorno si «hay denominadores comunes».

«En general, las personas que tienen esta disfunsión pueden tener una ansiedad generalizada marcada, preocupación excesiva, son personalidades exigentes y perfeccionistas, y puede haber un sustrato depresivo, enojo o irritabilidad», dijo.

La psicóloga expresó que el paciente que padece colon irritable con modalidad diarreica tiene trastornos sociales, sexuales, y una ansiedad generalizada, y el que la padece con la modalidad estreñida también la pasa mal, se siente hinchado, con dolor.

La especialista, quien hace hincapié en los elementos emocionales que alteran la conducta del individuo, precisó que el tratamiento que realiza tiene tres ejes. «Uno es la psicoeducación, informar acerca del cuadro; otro es el entrenamiento en la relajación dirigida al viente, al tubo digestivo, y el tercero es el cambio de creencias acerca de lo que le pasa», dijo.