Hola Silvia

De verdad que es una buena idea escribirte lo que me sucedió . El 9 de septiembre mi hija partía para Islas Canarias, por dos años, para hacer un máster . los dos últimos meses no fueron fáciles, sufrí insomnio, ansiedades, y muchos nervios. Por un lado estaba contenta de verla fuerte y capacitada para nuevos desafíos, con vuelo propio, por otro lado se iba de mi casa una parte tan esencial de lo cotidiano .

Era sábado y llovía a mares , debería haber una ley que prohíba ver marchar a los hijos en días de lluvia y fines de semana . Me levante y desayune como todos los días y de pronto me vi en carrera al bano ajajajaj !!!! Bueno bueno , me dije, ya va a pasar . Fuimos a Ezeiza y logre despedirla con toda la entereza que pude , quería que no me viera llorar aunque algunas lagrimas fueron imposible de contener.

Al volver a casa ,seguía lloviendo . Yo debía llegar e ir a buscar inmediatamente a mis compañeras de teatro para ir a San Isidro a ensayar, la tormenta era cada vez peor .

Rabiamos subido a la autopista , cuando de repente empece a sentir las primeras puntadas en mi panza . Me di cuenta que no había llevado el miopropan . La panza cada vez se empezaba a poner mas dura y mas tirante . Era imposible detener el auto para bajar y tampoco tenia suficiente confianza como para decirles a mis compañeras ….. hey chicas estoy teniendo un ataque de colon y no puedo manejar en la autopista y con tormenta…… y para peor no traje la medicación !!!!!!!

Hacia mucho tiempo que no tenia una crisis como esa. En ese momento solo pensé que debía respirar . Sabia como hacerlo, vos me lo había ensenado. Solo les dije, a las tres mujeres que llevaba que solo quería prestar atención al camino y que por un ratito iba a estar en silencio . Comencé a respirar despacio con los tres niveles que me ensenaste . Muy suave y muy tranquila . Me daba cuenta que reconocía el síntoma , que sabia porque venia, que no debía enfrentarlo o luchar contra el . Simplemente recibirlo y ayudarlo a que se vaya ……y así seguí respirando …..acordándome de tu voz , de tu consultorio. El dolor cedió de a poco y nadie se dio cuenta .

Todo lo que me estaba pasando físicamente era una metáfora de mis emociones . Pero esta vez no solo conocía las causas también tenia herramientas para producir un cambio .

Una de las mejores cosas que aprendí en tu terapia es a no luchar contra los síntomas sino mas bien a interpretarlos , a decodificar su significado. Y sobre todo a verlos como posibilidad de crecimiento . Son parte de nuestra historia y si aparecen es para mostrarnos algo que desconocemos o que no hemos tenido muy en cuenta .

Gracias Silvia …… te llevo siempre .


Aqui escribi mi pequeño testimonio – De: Carolina.

Hola Sil, que bueno es poder expresar lo que uno siente después de unos meses de terapia! Los cambios son notorios y esto se va poniendo buenísimo,.

Para empezar no puedo dejar de decir, que ando mas liviana por la vida!

Yo no me siento igual que cuando empece a venir acá,

Siento que estoy mas fortalecida, mas confiada, mas fuerte, un poco mas tolerante y que estoy dándome cuenta verdaderamente quien es Carolina, que cosas son las que corresponden a mi personalidad y cuales cosas se me han ido pegando; Esto me da la posibilidad de quitarme mochilas que no me corresponden y poder empezar a disfrutar mas de lo que DIOS me dio, que no es poco MI FAMILIA, mi esposo y mi hija.

No siento que me haga tanta mala sangre como antes, dejo pasar mas las cosas sin sentir tanta angustia y dolor.

Esto que digo es real y lo estoy viviendo día tras día !!!!

Si algún día me levanto mas bajoneada, es mucho mas llevadero que antes, le pongo onda a la vida!

Cuando empezas a reconocer y a trabajar sobre aquellas cosas que podemos detectar no nos hacen bien, allí empezamos a trabajar en equipo y los cambios son gloriosos!!!!

Que privilegio Silvia tenerte como mi Psicóloga!

Muchas Gracias! Un abrazo

Carito!!!!!


Testimonio de Mejora – De: Berenice.

Siempre fui una persona muy autoexigente, a los quince supe lo que era una gastritis. También tenía espasmos estomacales, nervios localizados en la boca del estomago y la última versión de la somatización de mis nervios fue en los intestinos, con los síntomas que claramente explica la Lic. Silvia y con el agregado de otro malestar llamado CINETOSIS que son mareos, y que en mi se manifiestan principalmente cuando viajo en colectivos o autos que cuando hay tránsito se agravan bastante. Y la mejor parte de la pelí­cula se da en esos hermosos días femeninos, cuando se combina todos los dolores en una pesadilla.

Gracias a la era de la Internet encontré a Silvia y ella me ayudo a darme cuenta de muchas cosas no solo con mi susceptible colon sino también en mi vida personal.

Berenice


Esta Enfermedad Benigna No Se Investiga – De: Alicia

Hace diez años que me diagnosticaron colon irritable. De ahí­ empezó mi peregrinar de médico en médico, hasta curanderos y videntes, sin resultado alguno. Me decían es una enfermedad benigna, por eso no se investiga. Gracias a Internet, mi hija encontró a la Lic. Silvia Bernstein, hace cuatro meses que estoy con ella.

Fui perdiendo el miedo al dolor, al conocer bien esta disfunción que nadie me había explicado, todos los médicos se cruzaban de brazos.

Mis salidas eran ir acompañada de un neceser con una inyección de buscapina. Hoy me acompaña un estéreo con los cassettes de relajaciones de Silvia. Con ella acepté que tengo esta disfunción y que puede ser llevadera. Admiro a Silvia por la dedicación que pone para seguir investigando y agradezco a Dios haberla encontrado.

Alicia


La Ayuda de la Relajación – De: Alicia

Querida Silvia:

Espero estés bien, te quiero decir, lo que estoy pensando en este momento, ¿qué sería de mi sin tu voz en los casettes?.

Sos mi compañí­a en los momentos, como los de hoy, de dolores y también cuando estoy sola.

Gracias, gracias.


Mi Mensaje de Aliento – De: Eliana

Los dolores eran insoportables, las diarreas incontenibles, toda mi ansiedad y mis emociones se ubicaban en mi abdomen.

Las nauseas también eran un síntoma recurrente. Harta de visitar médicos gastroenterólogos que solo me medicaban unas gotitas encontré a Silvia en Internet.

Ella, además de terapeuta era alguien con quien yo podía identificarme porque habí­a pasado por lo mismo, por la misma enfermedad.

El sí­ndrome del colon irritable apareció cuando tenía 19 años, y se manifestaba cada vez más seguido, y como sentí­a que a mis intestinos yo ya no los podía controlar, empecé a deja actividades como por ejemplo viajar, salir a comer afuera, o comer con amigos, sentía que nadie iba a entender por que de golpe dejaba de comer y me dirigí­a al baño, y por sobre todas las cosas sentía TERROR a descomponerme fuera de mi casa.

Pensaba en qué podía ser de mi si los dolores y la “urgencia de baño” me tomaban por sorpresa.

Hoy, después de tres años de haber detectado la enfermedad y a nueve meses de tratamiento terapéutico me encuentro mucho mejor, y con más recursos para hacerle frente a las posibles recaídas, que ya hace tiempo he dejado de tener. Entiendo ahora que esta enfermedad a pesar de no ser grave en sí misma, trae aparejado el tener una mala calidad de vida, además de la frustración, la rabia contenida y el desaliento, “sentirnos bichos raros” porque nadie nos entiende.

Agradezco mucho a Silvia, quien siempre estuvo a mi lado para explicarme de que se trataba todo esto y lo sigue estando. Agradezco también, a mi novio, Gastón que me entendió en cada momento, y se interiorizo en el tema para poder ayudarme. Y por último, deseo dejar un mensaje para todos aquellos que se encuentran padeciendo lo mismo: No se queden sufriendo, porque hay formas de sanar y vivir sin esta dolencia.

Eliana.


Cobrando Recursos – De: Edel

Tuve anorexia a los 15 años. Entré a un centro para curarme donde estuve 6 años. Mis diarreas y vómitos empezaron con mis estudios terciarios.

Cada vez que tenía que rendir un examen era trágico. Recurrí a la clínica nuevamente pero quisieron retenerme alegando una recaída y, ahora, posible bulimia.

Pasé luego por gastroenterólogos que no supieron qué decirme. Recuerdo con un sabor amargo la Navidad del 97, la cual la pasé junto con mi madre en una clínica atendida por médicos de guardia, los cuales me dieron un medicamento para parar la diarrea.

El Año Nuevo lo pasé en mi habitación junto a mi novio, escuchando cómo la “gente sana” se divertí­a. Viví­a con Suprasec en el bolso ya que las pastillas de carbón así­ como entraban salían. Me hice análisis de materia fecal, para ver si eran parásitos, el cual me dio obviamente negativo. Bajé mucho de peso. Me sentí­a débil, muy frágil y con mucho frí­o.

No quería salir de mi casa por miedo a que me agarrase diarrea o me descomponga afuera. Necesitaba estar cerca de “mi baño”, por cualquier urgencia. Siempre ese miedo me paralizaba no pudiendo disfrutar de las pocas reuniones a las cuales asistía sin ninguna gana.

Agradezco haberte encontrado, Silvia, ya que me diste las armas para poder relajar mi vientre cuando estuve desesperada. Además me ayudaste diciendo que habí­a otra gente que padecía lo mismo que yo y que no era una enfermedad incurable.

Agradezco también a mi novio por la paciencia y respeto con que tomó mi disfunción. A los que sufren como yo alguna vez sufrí­, les digo que se puede vivir mejor, solamente abriéndose, exponiendo sus problemas y creyendo que existe la salida y que se puede salir dando el primer paso.

Edel.


Introduciendo otra mirada dentro de mí – De: Mónica.

Desde que comencé el tratamiento, sólo llevo 5 sesiones con la Lic. Silvia Bernstein, apareció una nueva luz en mi vida. Leyendo el libro que editó, escuchando dos veces por día su voz que induce al relajamiento profundo para introducir dentro de mí otra mirada sobre mi organismo, el dolor disminuyó, los estados emocionales negativos fueron bajando su intensidad.

Quiero dar ejemplos concretos para transmitir los cambios que pueden producirse a través de este tratamiento:

Creía ser sino la única, una de las pocas personas que sufren de C.I. Tampoco sabí­a que así­ se llamaba todo este cúmulo de malestar y dolor que me habían diagnosticado hace 35 años como “dispepsia fementativa crónica”. Pero ya no aceptaba más tener que vivir siempre con esto aunque ningún médico podí­a explicarme en qué consistía esta enfermedad.

Decidida con mi familia a buscar alivio, descubrimos por Internet que había esperanzas para lo que, ahora sé, es una disfunción, una patología que puede mejorar ampliamente los síntomas.

Relajándome profundamente logro controlar el dolor que cada vez es más espaciado y menos intenso.

Han cambiado muchí­simo mis estados de ánimo, he tomado conciencia de que no me irrito como antes ante las mismas situaciones (por ejemplo, cuando mis perras rompen las plantas de mi casa o los juguetes de mis nietos).

Además, tuve una hermosa experiencia cuando regresé de un viaje a Cariló en ómnibus y mi nieta Milena, de once meses se durmiá sobre mi panza dolorida y noté al rato que el dolor había desaparecido. Darme cuenta que el amor, y el contacto físico, ayuda a curarse fue un descubrimiento que me colmó de placer.

Mónica


Puedo hablar de todo con naturalidad y sentirme mejor!! – De: Evangelina.

Yo llegue al consultorio de Silvia, en una situación donde ya no me soportaba más estar pendiente de mi estreñimiento y mi panza, si estaba hinchada, si me dolí­a o que, la verdad no pase por tratamientos médicos sino que cuando más me atacaba este síndrome me ponía nerviosa o cuando ya casi no estaba me olvidaba, aunque levantarme y ver si mi panza estaba hinchada era ya pronosticar como iba a ser mi dí­a panza chata buen dí­a panza hinchada mal día, pero me di cuenta que necesitaba alguien que me escuche y no un amigo sino alguien que me pueda dar una solución, yo fui con Silvia.

Desde el primer momento me sentí­ muy contenida por ella hasta por Betty cuando me recibía con el perro Bernardo, todo en un clima muy cálido y armonioso que me permitió a mi poder hablar con Silvia sin guardarme nada con total naturalidad y confianza y hacerme ver y yo darme cuenta que mi problema no es mi panza sino son otras cosas que yo volcaba ahí­ como mis emociones, y eso me ayuda al día de hoy ver cuando me estoy por poner nerviosa y tratar de tranquilizarme hay días que puedo otros no, pero ya dí el primer paso para tener una vida emocional y a nivel de salud mejor… y eso que yo voy con ella hace poco…

Lo que yo les diría a los que les pasa lo mismo que a mi es que encuentren un psicólogo que los ayude con el cual sientan que pueden hablar y que están contenidos!!!, yo hay días me siento mal pero hay días que me siento bien!!! y cuando uno hace mucho que no se sentía bien, la verdad tener un par de dí­as buenos es maravilloso!!!!.

Evangelina.


Un Socio Molesto – De: Tony

Soy una persona que jamás confié, y en parte sigo igual, en ningún tipo de terapia psicológica.

Pero, cuando se me manifestó este problema y después de haber intentado muchas soluciones que, o no tuvieron efecto, o fueron parciales, realmente me di cuenta que sin ayuda profesional no podría llegar a una solución.

Así llegué a esta terapia y recuerdo que en mi primera en marzo de 2004 Silvia me hizo la siguiente pregunta, ¿que porcentaje de importancia tiene este problema en tu vida para vos?

Mi respuesta fue contundente, 100% y realmente en ese momento esa era la realidad, afectaba totalmente mi vida, tenía toda mi atención y me distraía de otras cosas más importantes, se había convertido prácticamente en una obsesión.

Con el transcurso de la terapia fui descubriendo que había otros conflictos que debí­a atender, otros desafíos y que realmente este problema me estancaba y me hacía perder el punto de vista de lo que realmente era importante.

Un día de agosto de este mismo año y continuando con mi terapia Silvia me pregunto cómo estaba con mi problema, mi respuesta me sorprendió a mí mismo” ya no es un problema, a veces está y a veces no, ya sé que es así­, si aparecen los síntomas sigo con otras cosas hasta que pasen, mas adelante van a desaparecer”.

Descubrí entonces que tengo un socio en esta aventura que es vivir el cual está siempre conmigo, pero a veces se pone un poco molesto, necesito que este bien conmigo porque si está bien puedo utilizar toda mi energí­a en en lo que realmente es importante, vivir.

Siempre va a estar conmigo, solamente tengo que aguantarlo cada vez que se ponga molesto y no dedicarle más tiempo que el necesario, ya solo va a volver a la normalidad.

Este último concepto ha cambiado radicalmente mi vida, aprendí­ que tengo un problema con el cual tengo que convivir, pero no debe llevarme más atención que la necesaria ni distraerme del resto de mi vida, el problema aparecerá y desaparecerá solo en la medida que mi mente tenga otros centros de atención.

Silvia realmente te agradezco por haber podido cumplir mi primer meta, se que todavía tengo camino por recorrer, pero eso es otra historia, lo que si ya no tengo un problema que afecta el 100% de mi vida, solamente tengo “un socio molesto”.

Tony.


Vale la pena seguir insistiendo para lograr una mejor vida – De: Adelina.

A fines del año 2003 y después de una búsqueda constante, con la consulta a muchos profesionales cayó en mis manos un libro, digo cayó porque me topé con él, ni más ni menos que en la Feria del libro, dentro de un millón de ejemplares y después de leerlo, marcarlo y repasarlo tomé la decisión de buscar a la autora. Por supuesto el libro es: Cómo convivir con un colon irritable (Guía para pasar de la desesperanza a la autoasistencia) de la Licenciada Silvia Bernstein de Gutman. Y la encontré…

Los sí­ntomas dolor abdominal y distensión; constipación por momentos y diarreas en otros, evacuaciones incompletas; presencia importante de moco en las deposiciones; ruidos increíbles en el vientre y muchos dolores de cabeza y otras molestias, pero después de realizar los estudios la respuesta era: está todo bien, está todo bien, otra: no coma…, un sin fin.

Cuando llegué al consultorio de la Licenciada Silvia me encontraba pasando un momento especial, cada vez que salí­a estaba muy pendiente de lo que me podía pasar ya que tenía una etapa de diarrea que me impedía desarrollar mi vida en forma completa, acompañada de dolores intensos de dolores de cabeza, náuseas, vómitos, mareos y una gran palidez que me hací­a asustar de mi misma.

Una etapa muy productiva donde Silvia me hacía anotar diariamente, síntomas, frente a cada situación, pensamientos automáticos, conductas y respuestas alternativas y eso me ayudó a ver con ella, las cosas que me estaban pasando y para resumirlo podríamos definir lo que me estaba pasando como: mucho miedo frente a las diferentes situaciones de la vida, llevándome a un stress constante.

Y cuando llegaba en esas circunstancias Silvia, trataba de calmar mi ansiedad con relajación, y de a poco todo ayudó, también su mano extendida felicitándome porque hacía una semana que no descomponía, dos semanas, tres semanas………..

Otras de las cosas que sentí­ como muy importante fue su necesidad de que me contactara con cuento especialista pudiera ayudar, ya sea desde la alopatía o desde la homeopatí­a lo importante para ella era encontrar la forma alternativa para llevar a cabo el proceso de mejorar mi nivel de vida, pero también se preocupó para que viera la posilidad de hacer algo que me guste, como por ejemplo las artesanías que me ayudaron y me ayudan.

Todo esto porque yo me había jubilado después de estar muchos años frente a niños con discapacidad auditiva y me estaba mudando a una localidad a casi cien kilómetros de donde viví, con la melancolí­a de dejar a mi gente, familia y amigos pero por una razón muy importante, mi casamiento, si, después de muchos años de vivir sola y después de una viudez muy complicada, me casaba.

Todo estaba incidiendo en mí, lo malo y también lo bueno. Pero con Silvia, el trabajo semanal a solas y la coordinación maravillosa que ella realizó con todas las áreas alternativas hizo que pudiera mejorar mi calidad de vida, algo por lo que venía luchando hacía mucho tiempo y nadie parecía escucharme. Hasta que empecé esta terapia y escuché también atentamente y llevé a cabo todo lo que me sugería Silvia. El camino es largo pero vale la pena seguir insistiendo para lograr una mejor vida, pero dí­a a dí­a. En ese camino me encuentro.


Mi Experiencia con el Tratamiento – De: Miguel

Silvia, a poco tiempo de haber comenzado el tratamiento realmente estoy notando diferencias positivas. Antes de comenzar estaba convertido en un Miopropán dependiente. Si bien aún lo llevo conmigo a todas partes, solo lo tomo en situaciones donde algún alimento me afecte, más allá del síndrome de Colon irritable.

Si bien, aún me falta como para decir que tengo el tema dominado, me estoy sintiendo mucho mejor que al comienzo.

Gracias por tu dedicación en esta patologí­a.

Saludos.

Miguel.


Testimonio de un paciente con SCI – De: Guillermo

Tengo 37 años, soy abogado, casado y con dos hijos. Me dedico a la política desde los 15 años. Repasando mi vida me doy cuenta que sufro el SCI desde los 23 años aprox. pero recién me decidí­ a tratarlo en serio a partir de los 30. Como muchos he recorrido numerosos médicos y especialistas, desde los más ortodoxos hasta los homeópatas.

Entendía así lo que me pasaba pero nunca terminaba de dominarlo. Endoscopias, colonoscopias, dietas, etc. pero nunca el alivio definitivo.

Soy amante de la “buena mesa”, por lo tanto el sufrimiento se multiplicaba. Sufrí­ episodios sociales espantosos, desde un diarrea compulsiva en un clásico embotellamiento de Callao y Corrientes, hasta tener que bajarme de un coche corriendo y literalmente evacuar en la calle después de cuatro días de dieta de arroz y agua….

Me sucedía solo y acompañado, de noche y de dí­a, de vacaciones y trabajando, sin un patrón definido, lo cual me enloquecía aún más y yo lo hacía a la vez con mi familia. Por ejemplo, un sábado a la noche en las vísperas de una “comilona” y asado -que yo ya vení­a saboreando y sufriendo anticipadamente durante toda la semana previa – yo tomaba desde Buscapina Compuesta hasta Plidex y Diocam, todo junto y llegaba siempre con dolor de estómago y nervios… Realmente insostenible.

Un dí­a buscando en el Google se me ocurrió poner las palabras COLON IRRITABLE y apareció la página de Silvia, compré el libro y me sentí muy representado por su situación personal y por los contenidos de los testimonios que allí­ aparecen.

Tomé la terapia que me permitió llegar al fondo del problema y entenderlo, conocí­ a la Dra. Sole y decidí avanzar sobre el SCI con una “artillería” de situaciones toda a la vez y coordinadamente:

  • Terapia y relajación.
  • Deporte.
  • Tratamiento médico.
  • Reemplazo de algunos alimentos cuyos efectos perjudiciales ignoraba y Silvia me esclareció.
  • Reflexología y tratamiento kinesiologico vinculado al aparato digestivo y al sistema nervioso.
  • Hablar del tema con mi pareja y amigos para no sentirme tan sólo y no “autopresionarme” tanto.

Con todo esto he logrado un estado de bienestar relativo, mantengo cotidianamente ATENCION pero he logrado superar la OBSESION. Al SCI le mantengo el RESPETO pero superé el MIEDO.

Repasando el pasado con Silvia me he dado cuenta que episodios concretos de diarrea eran 5 ³ 6 a lo largo de un año, pero sensaciones de probable diarrea 1³ 2 por día. Es decir 6 descomposturas reales y más de 500 sensaciones al año… Sin palabras.

Yo lo resumiría con la siguiente figura: Es como jugar a una suerte de ruleta rusa con un arma en cuyo tambor hubiera lugar para 365 balas, pero en realidad sólo hay 5, sin embargo – más allá  de la muy baja probabilidad estadística y racional – cada día y a cada momento yo pensaba que la bala se iba a disparar.

Este sufrimiento es el que en gran parte he superado junto a Silvia, y para cuando la bala salga ya no sentiré que es mortal…

 

Guillermo.


¿Habrá solución para nuestro problema? De: Gabriel.

Tengo 51 años de edad y sufro de esta afección desde hace mas de 20 o 25 años que ahora tiene sigla sii, antes se decía de cualquier manera intestino nervioso, colon irritable siendo este un síntoma somático sin solución para ningún médico gastroenterólogo con lo cual además del problema en sí que nos afecta incluí­a una carga horrible precisamente en nuestra psiquis.

Conocí a Silvia buscando en internet enterándome más tarde que era muy conocida hasta por mi gastroenterólogo actual, desde ese momento fuí a su consultorio particular y me cambio la vida ya que por su empeño capacidad inteligencia intuición y todo lo que a mi entender debería tener un profesional de la salud psí­quica, hasta corazón para la comprensión, ocupación, para que progreses en el mejoramiento de tu calidad de vida tanto como uno mismo se lo proponga.

Ella da las herramientas necesarias para ello, aconseja desde todo ángulo: lectura, meditación, yoga, formas de respiración, etc. hasta su propio C.D. que no puedo dejar de mencionar ya que es mi caballito de batalla diaria.-

mi mejoramiento fue rápido y notorio por lo que le estoy enormemente agradecido y dejo abierta una puerta para un segundo testimonio cuando concluya el mismo.

Por último mis síntomas eran fulminantes así lo sentía antes de comenzar con esta maravillosa licenciada y ni los quiero mencionar para no aburrir a aquellos que lo padecemos, ahora parece que dicho síntoma es súper archi llevadero.

nuevamente. Gracias!

Gabriel


Ahora mi misión es ayudar – De: Sandra

Mi nombre es Sandra, tengo 26 años.

Estoy agradecida con Silvia y con mis compañeros de grupo. Realmente logre cortar el famoso círculo vicioso. Las charlas, el grupo y el libro fueron determinantes.

Cuantos más sí­ntomas tenes, más pensas, entonces más sí­ntomas vienen. Ese círculo es necesario cortar. Como trabajo en salud y con pacientes que sufren dolor crónico se efectivamente que el dolor tiene su representación a nivel del sistema nervioso central. Entonces cuanto antes se puedan manejar los síntomas desde el cerebro menos se representaran en el cuerpo. Es necesario cortarlo!! y buscar las causas que los generan. Como yo, y la mayorí­a de mis compañeros de grupo nos caracterizan causas similares que se basan en una personalidad ansiosa, extremadamente exigente y muy anticipatoria.

Es importante descubrir esto y cambiar la calidad de vida lo que llevara seguro a un cambio en la sintomatología del cuadro.

Además es muy importante no tener vergüenza de hablar de estos sí­ntomas, buscar contención en familiares, amigos y buscar consultar con gente especialista en este tema.

Nadie debe perder las esperanzas, no importa el tiempo que hayan tenido estos síntomas. Hay mucha pero mucha gente con este mismo cuadro. Y mucha gente en la cual me incluyo que se recupera totalmente.

No saben la alegría que sentí­ al pedir turno con Silvia después de 6 meses de haber terminado el grupo para contarle que ya puedo comer cualquier cosa!!!!, que estoy trabajando muchí­simo en lo que me gusta y que me estoy por casar. Nos reímos mucho al recordar su primer pensamiento hacia mí, “cuando te vi la primera vez pensé, que hago con esta chica”. Nos reí­mos muchí­simo y nos despedimos con un abrazo tan grande que nunca voy a olvidar.

Por eso estoy eternamente agradecida. No quiero perder la oportunidad de agradecer a mis padres también que siempre pero siempre estuvieron a mi lado.

Ahora mi misión es poder ayudar a la gente con este problemita. Así que cualquier lector que haya recorrido mis líneas puede contar conmigo para lo que sea.


Leyendo los testimonios me sentí identificada – De Elsa – Buenos Aires.

Conocí a Silvia a través de la página web. En febrero de 2007 me sentí­a muy mal porque ya había pasado por gastroenterólogos, especialistas, nutricionistas, homeópata, sin lograr una mejorí­a en los sí­ntomas que eran una constante desde hací­a dos años.

Leyendo los testimonios, me sentí identificada con la gente que exponía sus padecimientos y al ver que no era la única a la que le pasaban estas cosas, me animé a comenzar con la terapia. Con 47 años, nunca había hecho psicoterapia, aunque siempre supe que la necesitaba, pero el temor, la duda de encontrar la persona adecuada, hicieron que postergara mi decisión. Ya desde la primera sesión me sentí­ aliviada al encontrarme con una profesional altamente capacitada y de una gran calidez humana.

Enseguida empezamos a trabajar con distintas herramientas: lectura del libro, ejercicios de relajación, visualizaciones, flores de Bach – todo sin descuidar el tratamiento médico con el especialista.

Fue un año intenso, de mucho aprendizaje. Al hacer la primera evaluación, luego de cuatro meses, me di cuenta de todo lo que habí­a avanzado: pude bajar los niveles de ansiedad, cortar los recuerdos obsesivos con seres queridos fallecidos, comencé a identificar los desencadenantes de los síntomas y sobre todo, a intentar un cambio de actitud frente a la enfermedad.

En los meses siguientes los cambios fueron notables, al entender cómo operan los mecanismos de este síndrome, pude amigarme con él. Perdí­ la sensación de desesperación que alteraba mi equilibrio emocional y así empecé a manejar la situación cuando el dolor se hizo presente. Y así­, ese dolor que me acompaño diariamente durante dos años, que me impedía tomar decisiones, poder razonar, concentrarme en mis actividades, afectando mi calidad de vida, mis relaciones sociales, mi vida de pareja, mi trabajo (sólo el que lo padece sabe de qué se trata), paulatinamente fue cediendo.

Afortunadamente, a un año de haber empezado el tratamiento, puedo hablar de todo esto en pasado. Casi sin darme cuenta, fui dejando de tomar la medicación, porque sentía que ya no la necesitaba, pude hacer un cambio de dieta, con muy buenos resultados y sigo teniendo esa sensación de tranquilidad que me da el hecho de que puedo manejar la situación si los sí­ntomas aparecen.

Yo quiero alentar a las personas que están padeciendo con este síndrome, a que no se den por vencidas, a seguir intentando. No es fácil, pero se puede estar mejor; la mejoría está en cada uno, en dejarse ayudar, en dejarse acompañar por el terapeuta adecuado.

Escribo esto con la esperanza de que llegue a las personas que lo están necesitando y sea tan movilizador para ellas, como fueron para mí los testimonios de otros pacientes que habí­an experimentado mejoras con este tratamiento.


Luego de las primeras sesiones comencé a sentir mejoría. Daniel – Buenos Aires.

Estando de vacaciones en febrero de 2007 comencé a sufrir los síntomas que se presentaban en general luego de las comidas. Los cuales se manifestaban en meteorismos, dolores abdominales y/o diarreas. Estos síntomas se prolongaron durante el resto de las vacaciones y continuaron ya estando en mis actividades diarias.

Concurrí­ al gastroenterólogo que anteriormente habí­a tenido algunas consultas y con el cual me habí­a realizado estudios, entre ellos video colonoscopí­a donde hallaron un pólipo que me extirparon (año 2003).

En esta consulta conté mis síntomas y por primera vez escuché hablar del colon irritable en mi persona. Desde ese momento haciendo diversos tratamientos de acuerdo a lo indicado por el profesional, los síntomas desaparecían por pocos dí­as y luego tení­a las mismas o peores molestias.

Luego de un tiempo razonable de soportar este problema a pesar de la dieta y la medicación, regresé al profesional el cual me dijo que lamentablemente entendiera que mi enfermedad, si así­ puedo llamarla, no tení­a cura y las medicaciones eran las indicadas (Miopropan y Miopropan T). Continué casi por un año sufriendo toda esta problemática. Sin solución, aparente decidí consultar otro profesional que al cabo de comentarle todo lo ocurrido me dio el mismo diagnóstico. A esta altura ya estaba bastante desesperanzado, pues este problema estaba alterando mi calidad de vida y por ende mis nervios.

Comencé a buscar en Internet soluciones y hallé mucha gente que sufrí­a de lo mismo desde hacía mucho tiempo pidiendo ayuda de forma bastante desesperada.

En una de las páginas estaba publicado el Instituto Gubel, al que llamé solicitando un turno, concerté una entrevista con una gastroenteróloga que me dijo que la medicación estaba bien indicada pero que debía buscar ayuda psicológica y me reiteró que no tenía una cura definitiva.

Por lo que le solicité a ella que me recomendara alguna persona que realizara este tipo de tratamiento.

Me nombró algunos profesionales. Me recomendó como especialista en el tema a la Licenciada Silvia Berstein, que había trabajado en relación con el Instituto ya ahora lo realizaba el tratamiento en forma particular.

Evaluando la situación preferí elegir a alguien especializado en el FAMOSO COLON IRRITABLE.

Solicité telefónicamente una entrevista con la Licenciada para comenzar el tratamiento inmediatamente. Lo comencé rápidamente, a la semana de haberla llamado.

La primera entrevista fue de conocimiento mutuo y desde ya muy amena. Me motivó a experimentar la terapia psicológica conjuntamente con la medicación.

Luego de las primeras sesiones incluyendo algunas hipnóticas, que están incluidas en el tratamiento comencé a sentir mejoría y a no depender continuamente de la medicación, algo fundamental en mi vida.

Al cabo de tres a cuatro meses de concurrir semanalmente y utilizando el CD que Silvia me recomendó para relajación, empecé a sentir más tranquilidad para manejarme con la enfermedad que me resultaba un trastorno bastante molesto y cedían los síntomas que me provocaban tanto mal estar.

Debo reconocer que yo estaba absolutamente convencido que de alguna manera tenía que mejorarme y dejar los medicamentos. Este convencimiento me llevó a una gran mejoría con la ayuda de Silvia.

En este momento luego de casi 16 meses de peregrinar con el colon irritable por distintos consultorios de gastroenterólogos he superado bastante la problemática.

Por lo cual hemos distanciado las sesiones ya que Silvia está de acuerdo a que mi estado realmente ha cambiado, de lo cual estoy muy agradecido a ella, ya que sin su ayuda no hubiese podido llegar a este punto.

Esto fue un trabajo en conjunto, yo como enfermo convencido de que esto me podría llevar a una salida victoriosa y Silvia una excelente profesional experimentada en el tema.


Los sí­ntomas se presentan y hay que aprender a convivir.

Tengo 24 años, y trabajo haciendo diseño gráfico, diseño web y fotografía.

Esta dolencia, lamentablemente la sufro desde que tengo uso de razón, pero siempre pude manejarla o evitarla, obviamente desde un lado cuasi inconsciente, ya que no estaba al tanto de qué es lo que me pasaba en realidad.

La sufro con todas las letras, desde hace aproximadamente 2 años, o quizás un poco más. Aproximadamente hace un año y medio, que la dolencia tomó un papel importante en mi vida, donde ésta hizo un punto de inflexión.

El momento en que más se hizo presente la dolencia, y supo materializarse en cosas absolutamente limitantes como los pánicos o la agorafobia, fue cuando empecé a investigar vía Internet, y por comentarios de gente cercana, hasta que llegué a una página www.colonirritable.com.ar que explica todo lo que concierne a este tema, y es tan precisa, que la primera impresión es que lo están describiendo a uno.

¿Qué lo provoca? Uno mismo. Si es parte de la esencia de uno ser ansioso, acelerado, perfeccionista y auto exigente, seguramente cualquier cosa que uno haga, puede transformarse en un detonante para los síntomas.

Yendo un poquito más a lo específico, pero nunca dejando de lado las cosas de raíz que anteriormente mencioné, el principal factor, es el estrés. Estrés que puede ser generado por la sociedad, familia, trabajo, amistades, relaciones, situación económica, etc., pero principalmente, generado por uno mismo; y acá es donde volvemos a la ansiedad, el auto exigencia, el perfeccionismo, etc.

Cualquier cosa, o situación, que uno encare desde un punto de vista estresantemente exigente, puede degenerar en uno los síntomas. Sea desde salir a caminar 2 cuadras, o rendir el último final de una carrera. Hay cosas que merecen más el hecho de que uno se ponga nervioso o se exija, pero a lo que voy es que todo se reduce básicamente, a como uno se toma las cosas. En períodos de estabilidad, quizás los síntomas se presentan en situaciones límite (para los nervios), como ser un examen importante, o una entrevista para un trabajo que uno considera importante. En el momento en que uno toca fondo, y no consigue tener una estabilidad física lo suficientemente cómoda, cualquier actividad o pensamiento, puede llegar a disparar síntomas.

Cuando esta dolencia toma un papel predominante en la vida de uno, la primera cosa que se ve limitada, es la razón. Si uno no logra sentirse bien en ningún lugar, y ninguna situación, no piensa claramente, y siempre se pregunta ¿por qué a mí? o ¿por qué ahora?. Obviamente, esto se ve mermado desde el momento en que uno decide buscar ayuda, y logra obtenerla gracias a profesionales absolutamente involucrados en el tratamiento de este tipo de disfunciones; y también, a medida que uno se va interiorizando más sobre el tema, y va aprendiendo más y más herramientas para combatirlo o, al menos, soportarlo.

Nuevamente, pasando de lo general a lo específico; una dolencia como ésta, cuando logra su mayor magnitud, es capaz de limitarle completamente la vida a uno. Uno llega a acostumbrarse a sentirse mal, o estar incómodo. Esa es la peor limitación. Esté donde esté, vaya donde vaya, uno tiene algo que lo está¡ molestando, y no lo está¡ dejando ser pleno.

A raíz de esto, y a medida que uno va mejorando o saliendo del pozo si así­ se lo quiere llamar, y dejando de lado la agorafobia, las limitantes son varias. Creo que el hecho de no poder vivir plenamente, lo resume bastante bien; pero uno se ve limitado en salidas sociales, su trabajo, su estudio, básicamente todo, ya que si uno se siente muy mal, es complicado hacer cualquiera de estas cosas, si es que logra hacerlas. Por supuesto que estoy hablando de cuando peor se está¡. A medida que uno mejora y va obteniendo herramientas y va recobrando confianza en su organismo, si bien la dolencia puede seguir limitándonos, lo va haciendo cada vez en menor medida, hasta que uno logra hacer todo lo que quiere debe hacer, ya sea con ciertas molestias (que, irónicamente, tanto no molestan, ya que por lo menos uno puede tener la libertad de hacer lo que quiere), o 100% libre de síntomas. Personalmente, no estoy 100% libre de síntomas, pero sí­ estoy pudiendo hacer mi vida de la manera más normal que puedo, y apuntando a ese bienestar tan codiciado.

Básicamente lo que lo limita a uno, de más grave a menos grave, sería principalmente, la movilidad, la posibilidad de salir de casa e ir a trabajar; luego, la comodidad necesaria para trabajar sin estar pensando en otra cosa (los síntomas); y finalmente y de manera más amplia, el hecho de poder progresar en lo que uno hace. Si bien éste último parece el punto más importante, lo menciono último ya que más allá de los síntomas, si uno realmente necesita trabajar, o ama lo que hace, le busca la vuelta para poder seguir haciéndolo, así­ sea desde su propio hogar.

¿Qué alivia los síntomas? Dos cosas básicas, y hasta podría decir, innatas; pero que en momentos en que la dolencia dice presente con mayúsculas, no parecen tan básicas. Primero: respirar bien, de manera tranquila. Segundo: desfocalizar. Es una de las primeras herramientas que uno aprende en el tratamiento (sin saber que es lo primero que uno siempre hizo a la hora de combatir algún síntoma), y , en momentos de crisis, es lo primero que uno intenta hacer para aliviar el dolor: pensar en otra cosa, y quizás, sin darnos cuenta, los dolores bajan su intensidad, y a veces, hasta desaparecen.

A medida que uno se informa más al respecto, o el tratamiento va avanzando, (o ambas), uno va ganando madurez, experiencia, y montones de herramientas. La madurez y la experiencia podrán parecer poco importantes en algo como esto, pero son dos factores que pueden brindar cierta serenidad a la hora de verse nublado por la dolencia, y es esa serenidad la que permite que uno no pierda la razón, piense lógicamente, y haga lo posible para aliviar los síntomas.

Para aliviar los síntomas, no de forma inmediata, sino de forma general y hasta preventiva, hay que atacar por todos los frentes. Tanto físicamente, como psicológicamente. Una buena dieta, es vital para alguien con esta dolencia; el ejercicio físico, también lo es; buen asesoramiento de gente entendida en el tema, es una de las cosas más importantes, ya que son estas personas las que lo van acomodando a uno en ese camino un tanto confuso de la búsqueda del bienestar.

Por empezar, no la considero una enfermedad. Es una disfunción. A mi humilde entender, las enfermedades pueden curarse con un remedio, o incluso, pueden ser terminales. El CI, no cumple con ninguna de esas dos cuestiones. El CI nace con uno, y muere con uno, no se cura, se aprende a dominar y a correr hacia a un costado.

En muchas situaciones, se oculta quizás este tema, porque todo lo referente al intestino tiene cierto tabú, y bueno, es entendible, no es el tema más agradable para discutir en una reunión por ejemplo. El tema es que hay tanta desinformación y tantos preconceptos mal formados, que a veces es preferible ocultarlo, a tener que explicar en profundidad de qué se trata el tema. Más que nada, depende mucho de la situación, y de la persona que uno tenga enfrente. Hay gente que cree que toda enfermedad o dolencia generada en su totalidad o en gran parte, gracias al estrés, es una estupidez del Siglo XXI. Nada más errado, pero uno tampoco puede andar por la vida enseñándole a todo el mundo de qué se trata esta dolencia, o dolencias parecidas relacionadas al stress.

Por el otro lado, hay mucha gente que conoce (o no) al respecto, o ha tenido amigos/conocidos/familiares con la misma dolencia, o algo parecido relacionado al stress y se muestran más comprensivos e incluso interesados.

Con la gente que no comprende este tipo de dolencia, o a la que uno se la oculta, no es que uno se sienta discriminado, al menos yo no, en lo absoluto; simplemente hay gente que entiende y comparte ciertas cosas, y hay gente que no. No podemos pretender que todos nos comprendan, sería bastante ilógico y utópico, y no me refiero a esta dolencia, sino en general.

Frente a la pregunta, ¿Se debe aprender a convivir con los síntomas? ¿Cómo se logra?

Gracias a Dios, y lamentablemente al mismo tiempo, sí­, se aprende a convivir.

Como todos sabemos, el ser humano es un animal de costumbre. Si una persona que pierde un brazo, con el pasar del tiempo se acostumbra a hacer todo con un brazo solo, ¿por qué no habría de pasar lo mismo con algo tan distinto y menos grave?

Lo ideal sería no acostumbrarse, no aprender a convivir. Lo ideal sería luchar contra esto, vencerlo, y vivir libremente; pero si los síntomas se presentan (y lo hacen), hay que aprender a convivir con ellos.

Es un poco contradictorio el tema de la libertad. Si uno vive con síntomas, no es libre. Pero, si uno vive con síntomas, y sin embargo, aprende a convivir con ellos y llevar adelante una vida lo más normal posible, eso demuestra libertad, y con esa libertad es con la que los síntomas van desapareciendo. Es un círculo vicioso un tanto complicado.

¿Cómo se logra aprender a convivir? Con las herramientas que ya mencioné como la buena alimentación, el debido asesoramiento, el ejercicio físico, la fuerza de voluntad, la relajación, e infinidad de recursos que uno obtiene gracias al tratamiento, y gracias al día a día junto con la dolencia; pero básicamente, se aprende a convivir por costumbre. Cuando algo está absolutamente incorporado dentro de uno, y forma parte de una rutina, pierde cierta importancia, hasta que llega el punto en que uno ni se da cuenta de que está molesto, aunque lo esté. Y he ahí­ la gracia de esto, ese acostumbramiento, hace que uno no focalice tanto sobre la dolencia, e inconscientemente se relaje y no repare tanto en algún síntoma. Esto logra que de a poco, los síntomas sean cada vez más soportables, cada vez menos intensos, y cada vez más espaciados. Obviamente con esto de la costumbre, no le estoy restando importancia a ningún tratamiento ni herramienta, de hecho, gracias a los tratamientos y las herramientas que uno va adquiriendo, es que se puede lograr ese acostumbramiento.

Sé que escribí­ bastante, y no la quiero abrumar, pero tampoco me gustaría dejar de lado cosas importantes.

Hay cosas que quizás son interesantes decirlas, por si hay alguien que está sufriendo lo mismo, y no tiene idea de que se trata ni de cómo combatirlo. Las cosas más importantes que tuve yo en este período de reajustes, fueron mi familia, que siempre me comprendió, ayudó e hizo todo lo posible para que yo salga adelante; mis amistades, que día a día me sorprenden, y es en momento como estos en los que uno se da cuenta que esa frase en las buenas y en las malas no es sólo una frase; y finalmente (aunque no menos importante), el conjunto de profesionales que conocí­ y supieron (y saben) brindarme toda la ayuda y las herramientas necesarias para que uno pueda combatir esta dolencia, y lograr una vida más plena.

Juan.


Hoy mi intestino y yo somos amigos. De: Dafny.

Tengo CI desde hace aproximadamente 20 años, aunque me fue diagnosticado como tal recién hace unos 15. Por Épocas me cansé de consultar gastroenterólogos, hasta que desistí­ de seguir buscando una cura que aparentemente nadie me podría ofrecer. Era como el conejillo de indias que sólo probaba las distintas pastillitas que me recetaban, y sin casi ningún resultado. Simplemente empecé a aguantar el dolor, y a inventar excusas al tener que faltar al trabajo ó a compromisos cada vez que tenía una crisis. Empecé a callarme por vergüenza, y, en resumen, a sufrir mucho y en silencio.

Una conocida me habló del libro de Silvia, y al leerlo resultó una grande y grata novedad para mí­ descubrir que alguien se estaba ocupando un poco más de mi problema. El libró me impulsó a buscar más datos sobre la autora en Internet, y así­ llegué al grupo de terapia organizado por Silvia. Tenía resquemor de hacerlo dentro de un grupo de desconocidos, pero Silvia me sugirió que al menos lo intentara y si no me sentía cómoda podríamos eventualmente seguir la terapia en forma individual.

No sólo me sentí­ muy cómoda en el grupo, sino que descubrí­ que podía hablar ante terceros (y completos desconocidos en ese momento!) sin metáforas forzadas y sin vergüenza de todo lo que me pasaba, pude compartir experiencias y sugerencias mutuas con mis compañeros de terapia, y todos juntos y con la guía y ayuda de Silvia fuimos experimentando distintos métodos para volver a sentirnos cómodos en nuestro cuerpo, a reducir la ansiedad y a disfrutar más.

Me sentí­ muy contenida por Silvia y su equipo de gente, y eso me dio muchísima seguridad. Hoy mi intestino y yo somos amigos, yo lo entiendo más, tengo mes herramientas para cuidarlo, y él me trata mejor! Soy definitivamente otra persona, volví­ a sentirme segura de mi misma, y aún hoy me sigo sorprendiendo por no necesitar más esconder el tema!

Silvia, no tengo palabras para agradecerte no sólo por tu ayuda y sus resultados, sino especialmente por tu humanismo, calidez y dedicación.


Estoy disfrutando mucho más de la vida después de haberte conocido y haber realizado la terapia.

Silvia, como estas? , antes que nada espero que hayas disfrutado mucho de tus vacaciones junto a tu familia.

Te comento que yo estoy, te diría disfrutando mucho más de la vida después de haberte conocido y haber realizado la terapia.

Con esta terapia, indudablemente hay un antes y un después, un cambio muy importante en la calidad de vida, esto va desde poder trabajar tranquilo dejando pasar muchas cosas que no son importantes y que antes era todo un mundo para mi, hasta poder disfrutar de una salida en familia a algún restaurant, sin estar pensando en que seguro algo me iba a caer mal.

Esto es como consecuencia de tu gran sensibilidad para captar el problema que uno tiene y por supuesto a la relajación que sigo haciendo todos los días y que creo que es fundamental para seguir bien y mejorar aun más.

Como te dije esto me cambió la vida en muchos aspectos pero lo principal es que casi me estoy olvidando de que tengo colon irritable y además baje mucho los decibeles y eso me permite evitar riesgos coronarios innecesarios.

Esto es un pequeño resumen de como estoy actualmente pero creo que tenía que comentártelo para que sepas o mejor dicho para que recuerdes lo importante que son tus conocimientos aplicados y por supuesto tu calidez como persona que es lo que ayuda, como a mí, a tantas personas.

Bueno solamente me queda decirte hasta pronto y muchas muchas gracias por tu ayuda.

Un beso.

Gustavo.


Sólo Por Hoy Leo Esta Carta y Confí­o En Que Todo Pasa

Hola Silvia….

Me llamo SC tengo 24 años, y sufro de Colon Irritable desde hace 8 años.

Durante todo este tiempo he pasado por varios médicos, de diferentes ciudades, me han hecho hacer un montón de estudios….y siempre recibí­ la misma respuesta: Ponete contenta, piba, no tenes nada….

Nada??? De que me están hablando??? Tengo 24 años y no puedo comer sin sentirme increíblemente mal, y me dicen que no tengo nada….

En mi última consulta, hace ya un tiempo, por fin me dijeron algo coherente: sufrís de Colon irritable… Pero bueno, me lo dijeron como si no fuese gran cosa, y como único tratamiento me mandaron a buscarme un hobbie….((?????))

Es terrible sentirse tan incomprendida, realmente….Por eso fue bastante fuerte cuando dí­ con tu pagina, y empecé a leer las notas, los comentarios….entendía­ que no soy la única a la que le pasa esto, que no estoy sola, que hay quienes pueden entenderme, y hasta ayudarme….

Es por esto que te escribo.

Puedo marcar exactamente el momento en que se desato mi SII.

Yo trabajo una técnica corporal llamada Sistema Consciente para la técnica del Movimiento, cuya creadora fue una argentina, Fedora Aberastury. Esta técnica se basa un poco en las teorías de Wilhem Reich, las cuales establecen una identidad funcional entre la psiquis y el cuerpo. El habla de coraza caracterológica, que son a su vez corazas corporales que impiden el paso de la energía. Así­ como el psicoanálisis busca desarmar esas corazas llegando desde la psiquis, Reich dice que se puede hacer lo mismo, pero desde el cuerpo.

La técnica que yo trabajo se relaciona con esto, desarmar estas corazas a partir del cuerpo mismo.

(Tal vez conozcas el trabajo de Reich, y hasta el de Fedora….Tal vez no….de cualquier forma, mi explicación es solo un pantallazo, merece explayarse más para ser comprendido)

Sea como sea, mis síntomas aparecieron por vez primera cuando empecé© a trabajar Fedora….cuando me metí­ con el cuerpo (mi cuerpo), por decirlo de alguna forma.

En un principio fue estreñimiento…..Yo había sido siempre de muy buen comer, jamás me descomponía….Pero de repente deje de ir de cuerpo, podía estar semanas así­. Y me hinchaba mucho…

La doctora que me vio en ese momento me medico, y mi dieta paso a ser verdura hervida, compota de frutas, yoghurt….Baje de peso de golpe, te imaginaras…Pero dentro de todo logre manejarlo.

Estuve así­ un par de años, después uno más con la misma dieta pero sin medicación, hasta que de repente empecé a tener diarreas continuas……

Otra vez, doctores, estudios….pero nada. Esta vez no quise tomar medicamentos (estoy un poco en contra del uso de fármacos), preferí­ controlarlo desde las comidas.

Es así­ que estuve otro par de años a arroz blanco y te.

Después de eso empecé a alternar síntomas….a veces estreñimiento, otras diarreas…..pero siempre mucha hinchazón, y muchos gases.

Yo siempre he complementado mi trabajo de Fedora con terapia convencional, psicoanálisis. Así­ que ya hace un tiempo decidí­ no ir más a los médicos, confiando en que si seguía con este trabajo conjunto (Fedora-terapia), en algún momento mi cuerpo volvería a restablecer su equilibrio.

Pero sucede que hoy por hoy, mi estado es realmente insoportable. Además de los síntomas específicos (diarrea, hinchazón, gases, dolor….), siento que todo mi organismo esta desequilibrado. Sufro muchísimo de insomnio, tengo frecuentes estados de ansiedad y depresión, estoy siempre cansada y sin energías, siento como ruido en mi cabeza….

Y ya ni siquiera lo puedo controlar desde las comidas, aunque como muy poco y muy sano, cada vez me siento peor…..mi calidad de vida se viene abajo más y más……está afectando las áreas más importantes de mi vida, con lo cual creo que es hora de encarar un tratamiento dirigido directa y específicamente.

Te pido por favor me cuentes un poco más sobre tu trabajo, como encaras el tratamiento…

o no vivo en Capital, pero viajo aproximadamente cada 15 días. De todas formas vi que tenes una modalidad on-line, con lo cual no creo que haya problemas al respecto. Si hay algo que se pueda hacer, entonces quiero hacerlo.

Te mando un afectuoso saludo, y espero tu respuesta…..

Entendí que no soy la única a la que le pasa esto, que no estoy sola.

Querido lector: seguramente usted en este momento esté:

ávido de respuestas.

apesadumbrado por las interminables e insatisfactorias visitas a los médicos que sólo le dicen: relájese.

cansado de no entender su cuerpo, de no comprender cómo es posible no controlar la forma en que digerimos aquello que comemos.

En resumidas cuentas, lo que ni usted, ni yo, ni muchos otros podemos comprender es el porqué se nos hace tan difí­cil digerir simplemente la vida.

Un insaciable deseo de perfección, autoexigencia, alguna que otra historia familiar de esas que nos corroen el alma por no dejarla ir y simplemente diluirse en el tiempo que ya fue. Almas sensibles y blandas, receptivas y tan absorbentes que entonces la vida se nos pasea derechita por el tubo digestivo y hace de las suyas en nuestros intestinos, disolviéndose en lo que para algunos es colon irritable, para otros es dispepsia abdominal, para otros depresión.

A usted, querido lector, le aseguro que las energías del universo y su curiosidad cibernauta lo han llevado, al igual que a mí­, al lugar indicado: a los brazos de la licenciada Silvia Bernstein.

Ya viene siendo el momento de presentarme ante usted: mi nombre es María Inés Castaño, tengo 24 años y hoy disfruto del aprendizaje diario e interminable de la asimilación de cada una de las gotas de la vida. No es fácil seguir las ondulaciones del día a día, las idas y vueltas, los cambios propios y ajenos. todo, usted ya lo debe saber, está conectado, formando una trama que nos anuda el intestino, el estómago, que nos nubla el entendimiento, que nos aísla de los afectos y nos limita la calidad de vida.

Pues así­ como yo tuve que hacerlo un día y entender que sigue siendo un aprendizaje que requiere de práctica diaria y constancia, lo invito a animarse, de apoco, a visualizarse como cuando era muy chiquito/a y se sentaba en el piso como indiecito a jugar. ¿Puede verse a sí mismo? Bien, ahora lo invito a que se visualice con una gran madeja de lana, de esas con las que juegan los gatitos en las películas de Disney. ¿Lo logró? ¡Bárbaro! Ahora viene lo más difícil: imagine que esa madeja es su vida, es todo lo que tiene dentro y fuera de sí­, aquello que lo hace ser lo que usted es. Desafíese a dejarse acompañar por Silvia y su equipo en un camino de autoconocimiento profundo de usted mismo, que lo ayudarán a ir desarmando esa madeja dura y comprimida y a entenderla mejor. Y si no es posible entenderla del todo. Pues simplemente acéptela, déjela ser lo que es y trabaje en la búsqueda de recursos que le permitan afrontarla sin perjudicar su salud.

Mi camino fue interesante y hoy, con una reducción de los síntomas verdaderamente increíble, sigo en el camino del aprender a asimilar que el tan ansiado equilibrio y control es imposible de mantener eternamente, porque justamente todo nuevo equilibrio viene de la pérdida de control, y les recomiendo de todo corazón (con técnicas que Silvia le enseñará) reeducar nuestro colectivo y tan masivo inconsciente que piensa que la felicidad está en la perfección y la estabilidad eterna, y aprender a situarla en cambio en la alegría de aceptar que hay altos y bajos y que la felicidad reside en poder adaptarnos a los distintos momentos de la vida.

Querido lector, hay muchas formas de sanarse por dentro y por fuera, y usted debe encontrar la propia. Entréguese a Silvia, deposite su confianza en ella que al igual que nosotros ha pasado por el mismo problema.

Querido lector, entréguese simplemente a la vida y ámese mucho.

Con afecto,

Marí­a Inés Castaño o Inesita, como me dice Silvi.


Una magnífica experiencia que llevo del tratamiento de mi colon irritable.

Estimada Lic.Silvia Bernstein: Tengo el agrado de dirigirme a ti­ para contarte una magnífica experiencia que llevo del tratamiento de mi colon irritable. Quiero destacar que hace unos cuantos años padezco éste problema y habiendo hecho todo los estudios con médicos de la especialidad, logré determinar que felizmente los mismos están normales y en ese aspecto me puedo quedar tranquilo.

Lamentablemente a pesar de los remedios no logro estar sintiéndome del todo bien, hasta que un día una de mis hijas y mi hijo con mi nuera me trajeron la inquietud del artículo que había sido publicado en la revista del Diario Clarín sobre el tema de referencia.

Si bien reconozco que siempre fui­ reacio a las terapias ellos con mi esposa me convencieron de realizarla.

Tomé contacto telefónicamente contigo y el 19/09/08, comencé el primer día de terapia y debo reconocer que me resultó algo distinto pero muy interesante.

El libro ” Ud. puede dejar de sufrir – Soluciones para convivir con un colon irritable” es algo muy profundo que me llenó de expectativas y felizmente se fueron cristalizando cada día de terapia.

Debo reconocer que también las planillas donde día a día voy comentando como me siento y los resultados que obtengo, también me ayudan profundamente.

Actualmente debo reconocer que el C.D. que editaste lo considero el ABC de mi tratamiento y el que me ayuda siempre, considerando que debe realizarlo diariamente pues cuando no lo hago por diferentes motivos siento que algo me falta para lograr una integración con mí­ problema y evitar que el dolor cuando en algunas circunstancias se presenta, se agudice.

Considero que actualmente me siento mejor y logré dominar en cierta medida el dolor, algo que considero muy importante en el tratamiento y que me evita tomar remedios afines con mi problema.

Siempre estimé que cuando me decido a emprender algo pongo todo de mi parte y no me gusta el fracaso por ello tengo suma confianza y te considero una excelente terapeuta, además con todo el esfuerzo que pongo y la inmensa confianza que te tengo hace que el tratamiento sea eficaz y creo que el final será muy positivo y con los resultados previstos

Un cariño grande de Eduardo.


De Mi Diario Personal – Textual.

A principio de año había comenzado a escribir en un cuaderno. A modo de “desahogo”. Si voy al 15/02/10 dice: “El martes pasado me descompuse. Lo de siempre, hasta el domingo con dolor de cabeza. Dormí­ todo el día, otro día perdido. No tengo nada de hambre, no quiero comer. Me acaba de llamar la psicóloga de colon irritable. Tengo turno el jueves. Un nuevo tratamiento! Otra vez! Lo próximo es meterme en una secta”.

Total desesperanza en esos tiempos. Y en realidad hoy, noviembre 2010, solo paso medio año y mi vida cambió por completo.

Para quien lo lea, y este en una situación similar, quizá sea de mucha ayuda leer este y todos los testimonios del sitio.

Mis síntomas eran dolores de cabeza, puntadas, dolor de nuca y arriba de los ojos. Cansancio, distención abdominal, dolor en la boca del estómago, náuseas permanentes, gases, vómitos, diarrea. Cólicos de 4 o 5 horas, noches sin dormir. Medicamentos… miles ….incluidos antidepresivos.

Estudios, ecografías, celiaquía, análisis de sangre, endoscopias.

Gastroenterólogos, Homeópatas, Médicos clínicos, Psiquíatra, Psicóloga, Medicina China.

El tratamiento lo empecé el 18 de febrero, la última descompostura la tuve el 10 de febrero. Y NUNCA MÁS. Por favor, si llegaron a esta página y probaron de todo, como me paso a mí­, dense la oportunidad de que Silvia los ayude. 100% recomendable!!!

Lo importante es aceptar el colon irritable, siempre va a estar, solo hay que aprender a dominarlo. A cuidarse, y conocer nuestro cuerpo.

Un abrazo a vos Silvia, mil gracias y fuerza a todos los que están como alguna vez estuve yo “desesperanzados”.

Y espero mi testimonio sirva para que sientan que a pesar de sentirse en el “fondo” se puede salir a flote.

Carolina, 36 años


Testimonio de mi Proceso de Curación.

Hola Silvia y a todos los que lean este testimonio.

Les cuento un poquito mi historia.

En enero 2009, después de una operación de vesícula, comenzaron a empeorar mis síntomas. Luego de muchos estudios, los cuales dieron todos perfectos, el médico y la alopatía no supieron que hacer (quizás no di­ con el profesional adecuado). Cambié a la homeopatía la cual mejoró muchísimo mi estado.

Mediando el 2010, sentía que tenía que ir por más. Había algo que estaba faltando. ¿Cómo sobrellevar esto que me pasaba?

Encontré en internet la página de Silvia y me sentí­ totalmente identificada con los testimonios, test, etc. Y decidí enviar un mail y así­ concertamos las sesiones on-line.

En mi primera sesión me sentí­ comprendida.

Y por fin alguien entendía de qué se trataba! Es muy difícil para los demás entender (creen que es psicológico). Si bien el stress, la ansiedad y demás no ayudan, es una predisposición genética (esto entendí­ gracias a Silvia) ya que yo también pensaba que estaba produciendo esto. Y me preguntaba: ¿cómo no podía con ello?.

Dado que soy maestra de reiki, no entendía ¿cómo podía ayudar a otros y no a mí­? Inclusive acompañar a gente con cáncer que hoy está curada, y yo no podía salir de esto.

Haciendo una evaluación, mejoré físicamente con homeopatía, energéticamente con reiki, pero faltaba el apoyo psicológico.

¿cómo hacer para que el dolor no paralizara mi vida?

En las sesiones encontré un espacio de canalización del problema, un lugar de contención. Me sentí­ comprendida. Me ayudó a ver la realidad. Todo esto comenzó a darme seguridad y confianza.

El libro me enseño todo sobre este tema y entendí­ muy bien de que se trataba.

Entendí­ que ser vulnerable, no es ser débil, que toda emoción es benéfica para la acción, que no tengo que exigir a mi cuerpo más de lo que éste puede dar (si un día me siento muy mal, tomarme ese día para recuperarme, hacer relajación y sobre todo, no sentir culpa por no cumplir con los compromisos).

Esta terapia me dio herramientas para sobrellevar el trastorno. Siento que ahora tengo las riendas del caballo y por supuesto no me rindo, voy por más. Sigo trabajando para mi curación total.

Para todos los que lean esto, tengan en cuenta que:

los libros: aportan conocimiento y éste lleva a la curación. La ignorancia crea fantasías.

El cd de relajación: es fundamental la práctica diaria todas las veces que puedan. Calma el stress, la ansiedad y los ataques de pánico (por propia experiencia).

Silvia, sos una excelente profesional que sabe muy bien, pero muy bien, que es lo que nos está pasando y de que se trata todo esto.

Muchísimas gracias y que dios te siga dando la oportunidad de ayudar a todos los que lo necesiten.

Para todos los que lean esto, no duden en hacer esta terapia, es muy positiva.

Ana.

50 años.

Cantante y reikista.


Estoy llevando bien los grandes cambios que transito.

Hola Silvia!

Gracias por tu asesoramiento en la nota para Espacio Bagó. Te paso el link http://www.bagoconsumomasivo.com.ar/espacio/salud-invierno-colon-irritable

Aprovecho para contarte que estoy muy bien.  Me pone contenta que lo estoy llevando bien los grandes cambios que transito, tranquila y con los síntomas controlados… a pesar de estar aterrada con semejantes cambios! jajaajjaja.

Y también aprovecho para agradecerte todo lo que hiciste por mí. Sé que es tu trabajo pero gracias a vos yo hoy estoy mucho mejor.

Todo el trabajo que hicimos juntas me sirvió para estar más tranquila, controlar mis síntomas, y lo que yo tanto ansiaba… mejorar mi calidad de vida.

Me acuerdo cómo llegué a tu consultorio en la primera consulta… hoy, un año después, me resulta increíble ver el cambio que hice. Yo pensaba que esto era un mal eterno, algo que iba a sufrir el resto de mi vida. Sin embargo, hoy convivo con el síndrome, nos llevamos mejor! jajajaja Y lo mejor es que aprendí­ miles de cosas sobre mí que ocultaba con los dolores y malestares.

Realmente te tengo mucho cariño. Es que vos le aportáis un plus a lo que haces que es difícil de encontrar… vas más allá¡ de una simple terapia.

Brindas calidez, verdadera atención, compañía, y realmente eso se siente y se valora.

De hecho, es la primera vez que le escribo a mi psicóloga finalizada la terapia! jajajajaja

Sé que tengo más para trabajar y espero, llegado el momento, poder retomar esa tarea con vos.

Espero que vos estés muy bien.

Cariños,

Carola.


Quiero Contar Mi Curación.

Me llamo Stella Bruno, soy de Rosario, y pueden encontrar mi página Web para saber quién soy. Estoy tan contenta, ha cambiado tanto mi vida, que me parece justo que se lo transmita a los que tienen mi misma problemática, dando la cara para no dejarles dudas.

Después de diez años en los que fui empeorando hasta grados insospechados, prácticamente me estaba convirtiendo en una minusválida, después de probar la medicina tradicional y la alternativa y todos los tratamientos que iba encontrando en mi larga búsqueda incansable, de gastar sudor, lágrimas y dinero, hice lo que nunca hubiera hecho de no estar desesperada: Busqué en Internet. ¡Y encontré a Silvia!

Creo que empecé en mayo o junio del 2011, no soy buena para las fechas, y hasta el día de hoy no debo haber hecho más de 10 u 11 sesiones, dos por mes, el mismo día, menos en septiembre que estuve afuera y no fui.

Hasta diez o doce das atrás decía: ¡qué bien estoy!, ¡cómo mejoré!, pero ayer me dije, no, esto ya no es mejoría, ¡me curé! E inmediatamente le mandé a Silvia por celular mi mensaje de agradecimiento. Hay que llamar las cosas por su nombre.

Cuento esto y me emociono. Dejé atrás una cantidad atroz de síntomas uno peor que el otro.

Nuevamente quiero dejarle aquí­ todo mi agradecimiento a Silvia, junto con todo el amor que ella supo ganarse. Espero que esto pueda servirles a otros.

Stella.


Ahora Lo Puedo Tomar De Otra Manera.

Desde que era chico tuve que convivir con un intestino un tanto gruñón. Una vez que empecé a trabajar y las responsabilidades se hicieron más marcadas, esto se convirtió en un problema.

Soy irregular para ir al baño (hay dí­as en que tengo que ir alrededor de 8 veces a mover el intestino, normalmente con diarrea). Esto se convierte en una molestia importante cuando se trata de viajes o de salidas: trataba de no ir a restaurantes por el miedo a no poder volver a casa a tiempo o tener que suspender el viaje para ir al baño de un bar o de una estación de servicio.

Trabajar con Silvia ayudó a racionalizar la disfunción con la que cuento. Observar los momentos en que esta se presenta y actuar de acuerdo a ello. No puedo pretender sacarme el SCI de un día a otro, pero si puedo aprender a convivir con él y manejarlo. Entender esto hizo mucho más fácil el camino de constante trabajo que se trazó en nuestros encuentros.

Puedo decir que gracias a las técnicas que aprendí­ me siento más seguro que nunca para afrontar mi problema. Siento que tengo herramientas para manejarlo y fue fantástica la sensación de ponerlas en práctica y ver que verdaderamente funcionan.

Puedo relajarme y no stressarme ante situaciones adversas referidas a mis síntomas. No voy a decir que ya nunca más voy a sufrir de ello. Pero es cierto que mentalmente lo tomo de otra manera y estoy mejor preparado para sobrellevar alguna eventual crisis que tenga.

La solución está en cada uno de nosotros pero necesitamos alguien que nos oriente a encontrarnos. Y debo decir que descubrí­ en Silvia una extraordinaria guia.

Fede.


15 días de diarrea sin parar 17 veces de diarrea en una hora.

Mi nombre es: Dra.Eleonora S. De Cillia.

No me había dado cuenta que durante 15 días, entre Febrero y Marzo del 2009, había perdido toda la flora intestinal, era verde lo que evacuaba (según me dijo la gastroenteróloga, Dra Sole, la bilis pasaba de largo).y me relaje cuando la Dra. Sole, derivada por Silvia, me dijo perdiste la Serotonina de tu cuero, neurotransmisor de la felicidad. le dije.. Ah entiendo! Recuerdo tener gases cuando chica olorosos, hasta cuando me hice el estudio y me diagnosticaron Divertículos, las harinas integrales me mataban y los gases siempre fueron mi tema, eran olorosos, no ruidosos

En el 2009 asociado a el engaño y al fin de una relación amorosa de muchos años, relación inestable por 6 años y estable por 3 años, cierro la relación con una baja de potasio producto de las diarreas durante 15 días y cuando me internan para compensarme, el me dice, que me deja que la relación no va.

Hice terapia con Silvia y fui mejorando esas sensaciones de ansiedad y depresión.

Todo el 2009 y hasta mediados del 2010 me dedique a descansar…..,salía muy poco, nunca fui gorda y engorde en un año 14 kg, es decir me había aislado, las evacuaciones eran frecuentes, nunca las conté, pero, como no salía, estaba tranquila, me sentía segura en mi casa, una trampa de los intestinos.

Empecé a sentir, que no tenía una vida normal, algo raro me estaba pasando pero no lo entendía.

Con diarreas esporádicas, hice un tratamiento para bajar esos kilos, tarde un año en engordar y 76 días en bajarlos con tratamiento nutricional y psicológico y sentí que fui perdiendo fuerzas bajaba mucho de peso es decir me fui para el otro lado y tenia diarreas por el exceso de verduras.

Hago terapia desde los 12 años, soy medica y terapeuta Llego a Silvia porque sabía que se especializaba en colon irritable estaba desesperada y muy bajonarda aunque seguía trabajando y viajando, la verdad no sé cómo me seguía funcionando el motor.

Había perdido la capacidad de salir a la calle, de correr, o bailar que era lo que me gustaba, habia perdido el entusiasmo de caminar, por miedo a….los muchos eventos en que despues tenia que lavar 3 pantalones y sus ropas interiores, mas el piso y lavar todo, donde me habia apoyado y el equilibrio ante el inodoro, cuando quería limpiarme, era todo un enchastre.

En el año 2011 en 11/1/11 sufro un robo de mucho dinero, tres personas armadas mas tres pacientes en mi consultorio, me roban obvio, se comportan, tranquilos, fue rápido todo, me la pase hablándoles, para que se fueran rápido, justo había comenzado una relación amorosa, que tenía como tres meses, relación comprometida, viudo él hacía un año y me acompaño en lo del robo, 10 días antes que se casara mi hija y después salíamos a Chile de vacaciones, entre nosotros, no todo eran rosas . .Ahí, empecé a decaer, vivía en una nube, me cansaba diarreas a repetición o esporádicas, con episodios de meteorismo horrible, tenía las sensaciones del stress post traumático del robo, miedo, fuimos al casamiento de mi hija, sentía siempre mucho frio, estaba sensible al frio, me llevaba a tener diarrea.

Comenzar, una convivencia de vacaciones, también fue estresante y tuve muchos episodios que me dieron mucha vergüenza, uno en un supermercado, y el, fue quien contó 17 veces en una hora de diarrea seguida, después quedaba cansada y una vez me sucedió justo el día de mi cumpleaños, teniendo relaciones sexuales, que me impidió continuar, aparte de dejar todo sucio en la cama el olor la vergüenza, todo, lavarme etc.

Así en estas condiciones empecé con inseguridad en mi misma la falta de confianza, no poder atender pacientes porque no toleraba la angustia y que me sucediera frente a un paciente y es horrible los olores que dejas! Que humillación! Como si lo hiciera a propósito! Encima me entero en el tratamiento, que tenia incontinencia anal por traumatismos del parto de mi hija en la menopausia aparece esta incontinencia ANAL ! En el ano estaba cortada por la episiotomía así que seguro que en mi parto traumático rompieron fibras del ano que en la menopausia se NOTA Dije a reeducar el ano!

Asa que estamos así me dieron antidepresivos para recaptar la serotonina que fue lo mejor que me sucedió en la vida y todos los medicamentos para el colon.

Sigo con el tratamiento médico del colon irritable, con mi pareja terapia de pareja, para elaborar las situaciones del cuerpos o de los organismos, la tolerancia y cada vez estoy más consiente, sobre mi stress para parar.

Estoy corriendo en carreras de aventura, no pienso tanto, puedo correr y cantar mantras mientras la competencia y miro la naturaleza arboles lo que sea, me seco los intestinos para correr más tranquila antes de salir a correr, puedo conectarme más con el placer y no tanto con la exigencia en llegar o hacerlo correctamente Pero esta enfermedad es paso a paso, igual cuando subo una montaña, no apurarse y siempre cuidarse paso a paso!

Ya cuando tengo tres deposiciones en un día, busco dormir o bajar revoluciones.

La terapia Neural Me está ayudando mucho para la recuperación del esfínter y bajarme revoluciones. Hago tratamiento orthomolecular para la nutrición celular y para eliminar mas rápido el acido láctico del cuerpo pero tengo que tener mucho cuidado, con mis obsesiones es decir con mi cabeza y los puntos emocionales sensible, que pueden conmigo, más delicados, son los que le suceda a mi papá que tiene ahora 90 años, mi hermana internada por anorexia y bipolaridad siempre al borde de la muerte, la separación de mi hija que de vivir en el sur está viniendo a vivir próximamente a mi casa y la relación de pareja que al estar en terapia esta mejor. Así que sigue la vida con sus problemas espero seguir mejorando y cuidándome día a día paso a paso Cumplo con la medicación y estoy conectada con Silvia Cariños Gracias Silvia!!!!!!!

Dra. Eleonora S. De Cillia.


Me Sentí­ Muy Cómoda en el Grupo – De Dafny.

Tengo CI desde hace aproximadamente 20 años, aunque me fue diagnosticado como tal recién hace unos 15. Por épocas me cansé de consultar gastroenterólogos, hasta que desistí de seguir buscando una cura que aparentemente nadie me podría ofrecer. Era como el conejillo de indias que sólo probaba las distintas pastillitas que me recetaban, y sin casi ningún resultado. Simplemente empecé a aguantar el dolor, y a inventar excusas al tener que faltar al trabajo ó a compromisos cada vez que tenía una crisis. Empecé a callarme por vergüenza, y, en resumen, a sufrir mucho y en silencio.

Una conocida me habló del libro de Silvia, y al leerlo resultó una grande y grata novedad para mí­ descubrir que alguien se estaba ocupando un poco más de mi problema. El libro me impulsó a buscar más datos sobre la autora en Internet, y así­ llegué al grupo de terapia organizado por Silvia. Tenía resquemor de hacerlo dentro de un grupo de desconocidos, pero Silvia me sugirió que al menos lo intentara y si no me sentía cómoda podríamos eventualmente seguir la terapia en forma individual.

No sólo me sentí­ muy cómoda en el grupo, sino que descubrí­ que podía hablar ante terceros (y completos desconocidos en ese momento!) sin metáforas forzadas y sin vergüenza de todo lo que me pasaba, pude compartir experiencias y sugerencias mutuas con mis compañeros de terapia, y todos juntos y con la guía y ayuda de Silvia fuimos experimentando distintos métodos para volver a sentirnos cómodos en nuestro cuerpo, a reducir la ansiedad y a disfrutar más.

Me sentí­ muy contenida por Silvia y su equipo de gente, y eso me dio muchísima seguridad. Hoy mi intestino y yo somos amigos, yo lo entiendo más, tengo más herramientas para cuidarlo, y él me trata mejor! Soy definitivamente otra persona, volví­ a sentirme segura de mi misma, y aún hoy me sigo sorprendiendo por no necesitar más esconder el tema!

Silvia, no tengo palabras para agradecerte no sólo por tu ayuda y sus resultados, sino especialmente por tu humanismo, calidez y dedicación.


Solo Por Hoy Leo Esta Carta y Confío En Que Todo Pasa

Querido lector: seguramente usted en este momento esté:

Ávido de respuestas.

Apesadumbrado por las interminables e insatisfactorias visitas a los médicos que sólo le dicen: relájese

Cansado de no entender su cuerpo, de no comprender cómo es posible no controlar la forma en que digerimos aquello que comemos.

En resumidas cuentas, lo que ni usted, ni yo, ni muchos otros podemos comprender es el porqué se nos hace tan difícil digerir simplemente la vida.

Un insaciable deseo de perfección, autoexigencia, alguna que otra historia familiar de esas que nos corroen el alma por no dejarla ir y simplemente diluirse en el tiempo que ya fue. Almas sensibles y blandas, receptivas y tan absorbentes que entonces la vida se nos pasea derechita por el tubo digestivo y hace de las suyas en nuestros intestinos, disolviéndose en lo que para algunos es colon irritable, para otros es dispepsia abdominal, para otra depresión.

A usted, querido lector, le aseguro que las energías del universo y su curiosidad cibernauta lo han llevado, al igual que a mí­, al lugar indicado: a los brazos de la licenciada Silvia Bernstein.

Ya viene siendo el momento de presentarme ante usted: mi nombre es María Inés Castaño, tengo 24 años y hoy disfruto del aprendizaje diario e interminable de la asimilación de cada una de las gotas de la vida. No es fácil seguir las ondulaciones del día a día, las idas y vueltas, los cambios propios y ajenos. Todo, usted ya lo debe saber, está conectado, formando una trama que nos anuda el intestino, el estómago, que nos nubla el entendimiento, que nos aísla de los afectos y nos limita la calidad de vida.

Pues así­ como yo tuve que hacerlo un día y entender que sigue siendo un aprendizaje que requiere de práctica diaria y constancia, lo invito a animarse, de apoco, a visualizarse como cuando era muy chiquito/a y se sentaba en el piso como indiecito a jugar. ¿Puede verse a sí mismo? Bien, ahora lo invito a que se visualice con una gran madeja de lana, de esas con las que juegan los gatitos en las películas de Disney. ¿Lo logró? ¡Bárbaro! Ahora viene lo más difícil: imagine que esa madeja es su vida, es todo lo que tiene dentro y fuera de sí­, aquello que lo hace ser lo que usted es. Desafíese a dejarse acompañar por Silvia y su equipo en un camino de autoconocimiento profundo de usted mismo, que lo ayudarán a ir desarmando esa madeja dura y comprimida y a entenderla mejor. Y si no es posible entenderla del todo. Pues simplemente acéptela, déjela ser lo que es y trabaje en la búsqueda de recursos que le permitan afrontarla sin perjudicar su salud.

Mi camino fue interesante y hoy, con una reducción de los síntomas verdaderamente increíble, sigo en el camino del aprender a asimilar que el tan ansiado equilibrio y control es imposible de mantener eternamente, porque justamente todo nuevo equilibrio viene de la pérdida de control, y les recomiendo de todo corazón (con técnicas que Silvia le enseñará¡) reeducar nuestro colectivo y tan masivo inconsciente que piensa que la felicidad está en la perfección y la estabilidad eterna, y aprender a situarla en cambio en la alegría de aceptar que hay altos y bajos y que la felicidad reside en poder adaptarnos a los distintos momentos de la vida.

Querido lector, hay muchas formas de sanarse por dentro y por fuera, y usted debe encontrar la propia. Entréguese a Silvia, deposite su confianza en ella que al igual que nosotros ha pasado por el mismo problema.

Querido lector, entréguese simplemente a la vida y ámese mucho.

Con afecto,

María Inés Castaño o Inesita, como me dice Silvi.


Consultas médicas, tratamiento con medicamentos, dietas, análisis.

Me encanto, en principio, leer los testimonios y sentirme tan identificada. He llegado a un punto en la vida, la cual ha sufrido innumerables situaciones traumáticas que, gracias a Dios, he sobrellevado positivamente, gracias a mi espíritu, (Viudez, situaciones económicas difíciles, fallecimiento de mi madre hace un mes, etc etc etc), pero me he dado cuenta que, a pesar de mi carácter afable, de mi apertura a la vida, y de mi positivismo, este síntoma sigue presente.

Yo no escapo a las situaciones de la vida, siempre las enfrento, de hecho estoy de novia, viviendo una etapa maravillosa de mi vida, la cual ha sufrido muchos cambios en estos últimos años, pero esto tiene un costo. Frente a una salida, una comida, etc etc, etc, siempre debo tomar algo para sentir que la comida no me caerá mal, que no tendré una diarrea inmediata, etc etc.

En este momento está pasando eso, estoy como pendiente del tema. Yo sé cuáles son los alimentos que no ayudan a este problema, lo tengo claro, pero…. no es suficiente, necesito salir airosa de esta situación y que no se torne un real problema para mi desenvolvimiento social. Gracias desde ya, es una bendición haber entrado a esta página.

Marisa. Me encanto leer los testimonios y sentirme tan identificada.


No puedo disfrutar ni llevar una vida normal – De: Carolina, Córdoba – Argentina

Me interesa muchísimo su tratamiento ya que siento que podría ser una posible solución a mi problema, me sorprende notablemente con qué acierto muestra cada uno de los síntomas de esta enfermedad los cuales se me presentan puntualmente.

Considero que este síndrome me está causando un gran trauma psicológico porque a pesar de mi edad siento que no puedo ni disfrutar ni llevar una vida totalmente normal ya que me intimida mucho el que se me presente un malestar en una situación determinada (viaje, salidas, etc.).

Por esta razón me interesaría mucho contactarla o adquirir algún tipo de solución respuesta, etc. El problema es que soy de la provincia de Córdoba y la distancia me dificulta un poco las cosas, es por eso que me pregunto ¿ha realizado algún tipo de consulta o tratamiento en esta provincia? Aquí es lo que usted me aconsejaría hacer? Sea lo que sea.

Desde ya muchas gracias y le agradezco su ayuda.

Carolina.


Buscando una alternativa…

Hola, soy Ariel de Argentina, y estaba leyendo los testimonios y la verdad es que me identifico con casi todos, pero el que más me llegó es el de Laura de Argentina, me sucede exactamente lo mismo, parece que esta chica me estuviera describiendo a mí mismo. Es una pena que nadie deje su mail como para contactarse, porque la verdad es que sería bueno saber que no es un problema de uno solo.

Hace 10 abriles que lo padezco y tampoco puedo sentarme en una clase de la Universidad, ni trabajar tranquilo, ni disfrutar de salir y podría seguir y seguir nombrando las cosas que ya no puedo hacer.

Fui­ a un Médico Gastroenterólogo, el cual se lo veía bastante perdido, me hizo estudios, placas, ecografía, pruebas de laboratorio, y no encontró nada a nivel de los órganos (que se encontraban más que bien), probó darme Simeticona, Pancreatina, Domperidona y tampoco me hizo nada. Me agarrÓ una desesperación saber que ni un médico me podía sacar de esta agonía.

Al mes de abandonar los remedios decidí­ probar con Acupuntura. PerdÓn, no es mi idea hacer propaganda a la Acupuntura ni nada parecido, sino rescatar la importancia de lo psicolÓgico en este problema. El Acupuntor, que era especialista en Gastroenterología, me informÓ que lo mío era psíquico, profundamente psíquico entre otras cosas: un desequilibrio entre lo psíquico y lo orgánico, y que la idea no es dejar de comer algunas cosas, sino comer bien, en un ambiente relajante, sin pensar en cosas que nos perturban, o sea, implementar el LOW-FOOD en lugar del FAST-FOOD.

Gracias Lic. Silvia Bernstein por darnos este espacio para expresar nuestro padecer. Quizas nos veamos por ahí depende de como vaya todo, ya que trabajo justamente en la zona de Belgrano y estoy lo bastante cerca de ustedes.


Necesito salir airosa de esta situación.

Me encanto, en principio, leer los testimonios y sentirme tan identificada. He llegado a un punto en la vida, la cual ha sufrido innumerables situaciones traumáticas que, gracias a Dios, he sobrellevado positivamente, gracias a mi espíritu, (Viudez, situaciones económicas difíciles, fallecimiento de mi madre hace un mes, etc etc etc), pero me he dado cuenta que, a pesar de mi carácter afable, de mi apertura a la vida, y de mi positivismo, este síntoma sigue presente.

Yo no escapo a las situaciones de la vida, siempre las enfrento, de hecho estoy de novia, viviendo una etapa maravillosa de mi vida, la cual ha sufrido muchos cambios en estos últimos años, pero esto tiene un costo. Frente a una salida, una comida, etc etc, etc, siempre debo tomar algo para sentir que la comida no me caerá mal, que no tendré una diarrea inmediata, etc etc.

En este momento está pasando eso, estoy como pendiente del tema. Yo se cuáles son los alimentos que no ayudan a este problema, lo tengo claro, pero…. no es suficiente, necesito salir airosa de esta situación y que no se torne un real problema para mi desenvolvimiento social.

Gracias desde ya, es una bendición haber entrado a esta página.

Marisa.


Siento Miedo de Salir a la Calle – De: Odalys.

La verdad para mí ha sido un milagro encontrar temas sobre el colon irritable yo padezco de ello desde que nací­ pero hasta hoy es que no lo sabía porque tuve una terrible crisis y después de hacerme todos los estudios, el médico me lo diagnostico pero como algo que siempre estará ahí­ y que es un problema psíquico.

La verdad yo llevo años sufriendo por ello al igual que mi madre así­ que es hereditario, el síntoma que me da es deseos de defecar inaguantables… y me da donde quiera y en los lugares menos pertinentes he tenido que bajar el ómnibus dejar el trabajo a medias, salir corriendo y dejar amigos a medias hasta me han diagnosticado esto como epilepsia, me crea una angustia que no puedo expresar y me hace temerosa e insegura, y siento miedo de salir a la calle en fin…. me tomo tres psicofármacos diarios pero en cuanto creo habito ya no me hacen nada.

Por favor aquí­ no hay especialistas del tema y yo estoy que a veces prefiero morir que pasar por esa sensación tan desesperante soy joven profesional y tengo esa horrible situación.

Le escribo para ver cómo puede ayudarme aunque sea decirme que medicamentos debo tomar tengo un conocido en argentina que quizás me los pudiera enviar.

Bueno segura de su pronta contestación, no imagina de la forma en que vivo, pese a todos los problemas que existen aquí­ súmele ese colon irritable dándome guerra toda la vida: le agradezco de antemano.

Odalys.


Para que lleguen a este lugar todos los que lo necesiten – De: Nancy.

Estimada Silvia; La presente es para darle las Gracias! y a la vez felicitarla por su página de Web. Me estuvo muy interesante que a usted y otros muchísimos más les esté pasando lo mismo, por lo menos me siento mejor y normal. Ahora entiendo porque se le hace tan fácil poder ayudar a las personas que padecemos de este mal. Me gustaría ordenar su CD por correo, favor de facilitarme la dirección y el costo para enviarlo con un giro postal.

Quedo muy agradecida. Y como llegue yo que lleguen muchos más en auxilio.

Atentamente;

Nancy.


Disminución en la Calidad de Vida – De: MBVC.

Padece de colon irritable?: Si

Desde cuándo?: más de 10 años

Tratamientos?: Tratamientos sintomáticos con Metamucil, laxantes y anticolinérgicos en un principio.

Recientemente, a principios de 1999, tuve una recaída muy fuerte, con dos meses de baja laboral a principios de año y otros dos meses por el verano.

Se me pudo tratamiento sintomático a base de jarabes, antidiarreicos, calmantes y fibra (Cenat); que en un principio me ayudaron un poco pero no mucho.

Efectivo?: Solo en parte

Expectativas?: Tengo muy pocas expectativas, siento que el médico no hace mucho caso de los síntomas que se le expresan y que a mi tanto me condicionan.

Me es muy difícil sobrellevar una serie de síntomas y la disminución de mi calidad de vida.

El dolor e hinchazón abdominal es muy frecuente, teniendo incluso dificultad para vestirme esos días.

La merma en muchos aspectos es considerable, concretamente en el aspecto sexual, las relaciones con mi pareja suelen ser dolorosas (en ocasiones muy dolorosas), siempre con tensión por el miedo al dolor. Este aspecto de mi vida me condiciona mucho, no quiero perder a mi pareja que, aunque trata de ser comprensivo, la frecuencia de la dolencia se lo pone cuesta arriba.

Últimamente ciento dolor en el ano, en ocasiones lo pasó muy mal con las defecaciones, me queda sensación de dolor y de peso.

He de aclarar que tengo alternancia de constipación y diarrea (a veces completamente líquida).

Le agradecería mucho cualquier consejo, un abrazo.


Un espacio de expresión – De: Mariano.

Primeramente le agradezco este rinconcito que poseemos los sufrientes para expresarnos.

Padezco esta enfermedad desde hace unos 5 años y hace casi tres que no recuerdo un día que no se manifestara. Los médicos… en fin, parece que están hartos de escuchar esto, y eso que solo he ido al médico por esta razón cuatro veces en 5 años.

Al principio pase por toda clase de pruebas, algunas de ellas bastante desagradables, y todo esto sin contárselo a nadie por temor a que fuera algo grave. Vivo con las pastillas en el bolsillo, aunque me he dado cuenta de que no sirven de nada si no te mentalizas y haces un esfuerzo mental, lo que peor llevo es el tema de mis relaciones, mi novia (desde hace 3 años) no sabe que sufro esto, le he dicho solo que mi estómago no funciona del todo bien, pero no le he hablado de los síntomas salvo del dolor.

Esto es una situación que difícilmente se puede sostener, y se pasa mal cuando ella, se desespera o me dice que es que soy un quejoso. Sé que de eso tengo yo la culpa por no haberle hablado francamente de mi enfermedad. He estado a punto de perder el curso por esto, mis profesores no entienden que pueda faltar a clase o retrasarme tan a menudo, y yo tampoco he tenido el valor suficiente para hablar de ello en la escuela. He tenido que dejar de hacer muchas cosas por esto, y es frustrante, no entiendo como la medicina no pueda hallar una solución para el colon irritable, me siento enfadado con eso, y enfadado conmigo mismo.

Cuando, en ocasiones, no he podido aguantar me siento fatal anímicamente, soy joven, fuerte, tengo una novia estupenda que es la envidia de mis amigos, puedo soportar casi cualquier cosa, he salido adelante trabajando y estudiando desde los 16 años, no dependo de mis padres económicamente, no he tenido ningún problema que no venciera… excepto esto. Ya me despido, no es necesario que me conteste si no tiene tiempo, a mí­ me ha ayudado el poder decir todo esto, y pienso que una vez más, aunque me cueste lo que me cueste, pasare el problema, por fortuna, todavía confió en mí, creo que soy capaz de todo, quizás eso es malo, no sé. Gracias por su tiempo, necesitaba algo así­.

Mariano.


Su enfermedad les impide ponerle atención a lo realmente importante – De: Rosa, San José – CR.

HOLA! Mi nombre es Rosa. Vivo en San José, Costa Rica. En realidad no soy yo la que padece de colon irritable sino mi esposo. Lo padece desde que tenía como 18 años y actualmente tiene 43. Hace 17 años estamos casados.

Escribo porque busco de alguna manera apoyo para Él y para mí. Todo este tiempo ha visitado infinidad de doctores y probado toda cantidad de medicamentos sin ningún efecto.

Su dolor lo acompaña 365 días al año, 24 horas al día y conforme avanza su edad se complica más. Este problema no sólo lo afecta a Él sino a ambos en nuestra vida de pareja, al grado que prácticamente nuestra vida Íntima de pareja es nula producto de su fuerte dolor abdominal y constantes molestias.

Hemos pensado inclusive en una separación. Le podría sonar que pudiera existir otro tipo de problema personal, pero le puedo garantizar que todos nuestros problemas son producto de su enfermedad.

En varias ocasiones los doctores le terminan sugiriendo ver un sicólogo, pero Él realmente no se convence que probablemente Él mismo se provoca en cierto modo todo esto.

Para Él su trabajo siempre ha sido prioridad número uno y es bastante estrazado en sus cosas. Tenemos dos saludables y hermosas hijas y una vida desde otros aspectos muy tranquila.

Sin embargo, lo Único que lo calma muchas veces es si recibe algún tipo de elogio por su trabajo. Es como mencionan algunas personas en esta hoja, su enfermedad les impide ponerle atención a lo realmente importante. Ha trabajado casi toda su vida profesional como auditor.

Qué nos puede sugerir, realmente me duele mucho verlo así­ y no quisiera tirar una hermosa familia, pero a veces siento que no puedo seguir más.


¡Mi familia me tilda de hipocondríaco! – De: Alberto, Barcelona – España.

Hola Silvia,

Soy Alberto de Barcelona, España.

Te felicito por tu web.

Siempre que tengo un episodio de SII intento encontrar en la red información y hoy por primera vez he visto tu página. Está muy bien y creo que debe de ayudar a mucha gente.

Hace más de diez años que padezco SII, o al menos esto es lo que siempre me han diagnosticado.

Más adelante volverá a ponerme en contacto contigo para exponerte mi caso concreto y ver de qué manera puedes ayudarme. Me vendría bien poder “llorar” un poquito a alguien que no sea mi familia (ya me sabe mal incluso expresar mi malestar…. se me tilda de hipocondríaco, quejica, aburrido, poco activo,… en fin, que te voy a explicar)

Felicidades de nuevo por tu labor.

Un abrazo,

Alberto.


Más sobre trastornos de ansiedad que acompañan al cuadro – De: Oscar, Mendoza – Argentina.

Sé que mi problema se debe a un estado anímico deplorable como así­ también sé que debería concurrir a un especialista en el campo psicológico, pero la verdad es que no puedo enfrentar esa realidad, solo con pensar en contar mi problema me produce mucha angustia y comienza de nuevo las diarreas, por ende no puedo salir a la calle y nuevamente quedo recluido en mi casa, aislado porque ni siquiera puedo salir para hacer el más máximo intento de buscar una salida a mi problema.

No puedo estar en lugares públicos, porque me agarra desesperación por encontrar un baño, quedando de esa manera condenado y condenando a mi familia a no poder llevar una vida normal, hace mucho tiempo que no tenemos salidas al aire libre, o poder ir al cine, o simplemente no poder concurrir a una fiesta de fin de año de mis hijos.

La verdad me siento muy mal y ya no sé qué hacer para solucionar esto…

Desde ya le agradezco el poder tener este espacio para canalizar mi angustia.

Muchas Gracias!!!

Oscar de Mendoza.


Las tripas son un terremoto – De: Alicia L.

Hola Doctora Silvia:

En primer lugar decirte que me alegro mucho de haber encontrado esta página web porque gracias a tus explicaciones sobre el problema de colon irritable junto con los testimonios que se aportan he conseguido sentirme mientras lo leía un poquito menos bicho raro de lo que a veces me siento por tener este problema.

Para empezar, decirte que me siento indignada: la razón: la manera en que los médicos de los centros de la seguridad social española ignoran la base psicológica tan importantísima que subyace al problema del colon irritable, y digo esto no sólo porque mi profesión al igual que la tuya sea la psicología, sino también como paciente. Sin ir más lejos, esta misma mañana he ido a mi tercer médico en un año para consultarle mi problema que tan de cabeza me trae, y que a pesar de ser consciente que la solución se encuentra en un afrontamiento por mi parte y en una aceptación soy incapaz de solucionar por mí­ misma (abajo te cuento el problema). En concreto mi finalidad era pedirle que me remitiese a un psicólogo tal como ya lo había intentado en anteriores ocasiones fallidas (de ahí­ mi cambio de médico) ya que me resulta imposible actualmente costearme un psicólogo y dependo de la seguridad social.

Así­ que tras diagnosticarme colon irritable y tras haber hecho yo la petición, me dice que en absoluto requiero de una asistencia psicológica porque toda solución se encuentra en la medicación, de manera que sólo he podido conseguir tres recetas a las que yo evidentemente no confió en absoluto la solución de mi problema.

En fin, caso aparte, comenzaré a contarte mi problema: Hace tres años tuve que asistir a una convivencia con gente que desconocía, el caso es que haciendo un juego de relajación comenzaron a sonarme las tripas, como a cualquier persona puede ocurrirle en un determinado momento. La gente comenzó a reírse y yo con ellas, pero al cabo de los pocos días pude darme cuenta de que realmente dicha situación no me provocaba tanta gracia como yo creía porque en una segunda sesión de relajación comencé a pensar nerviosamente en que ocurriría si de nuevo mis tripas comenzaran a sonar llamando la atención de la gente.

Efectivamente mis tripas comenzaron a sonarme y la gente a reír, pero con una importante diferencia: que mis tripas ya no rugían de manera natural, por razones fisiológicas, sino que con mis nervios yo lo provocaba. El comprender esto tras varias situaciones iguales me dio a entender que bastaba con que me pusiese nerviosa para que mis tripas comenzasen a rugir, lo cual me hace ponerme cada vez más nerviosa y así­ formándose todo un cí­rculo vicioso.

Actualmente mi problema se ha agravado bastante, mis tripas no suenan lo normal, sino que son exageradamente ruidosas, y no porque mi juicio realmente lo piense, porque las personas que han tenido la oportunidad de oírlas dicen que son como un terremoto. Claro, esto sólo me ocurre cuando tengo que enfrentarme a una situación en la que tengo que estar en silencio con personas, pero imagínate lo que eso puede limitar mi vida, y más a una persona que estudia una carrera: cada clase suponía un campo de batalla con mis nervios, con mis tripas… cada examen un martirio, donde lo que me importaba no era hacerlo bien a pesar de haberlo estudiado mucho ya que mi empeño sólo se centraba en que no sonasen mis tripas…y así­ miles de situaciones que poco a poco he ido evitando hasta el punto de que actualmente tras haber finalizado la carrera soy incapaz de apuntarme a ninguna clase, máster o trabajo en el que no haya ruido, y allá voy a todas partes con mis ya habituales compañeros: el almax, las valerianas, las manzanillas y mi trankimazí­n… aún sabiendo que en ellas no se encuentra la solución.

Ahora no sé qué hacer realmente, sé que tengo que enfrentarme a las situaciones porque de lo contrario lo que estoy haciendo es empeorar las cosas, pero soy incapaz, no puedo, y en serio te digo que es imposible vivir normal con esa amenaza día a día tras la espalda.

Además de eso continuamente sufro dolores de estómago, está todo el día inflado y no deja de moverse. A pesar de intentar cuidar mi alimentación lo máximo posible no puedo evitar vomitar muchas noches.

Muchas gracias por esta página y por dedicarme tu tiempo.

Alicia L.


Las tripas son un terremoto – De: Alicia L.

Hola Doctora Silvia:

En primer lugar decirte que me alegro mucho de haber encontrado esta página web porque gracias a tus explicaciones sobre el problema de colon irritable junto con los testimonios que se aportan he conseguido sentirme mientras lo leía un poquito menos bicho raro de lo que a veces me siento por tener este problema.

Para empezar, decirte que me siento indignada: la razón : la manera en que los médicos de los centros de la seguridad social española ignoran la base psicológica tan importantísima que subyace al problema del colon irritable, y digo esto no sólo porque mi profesión al igual que la tuya sea la psicología, sino también como paciente. Sin ir más lejos, esta misma mañana he ido a mi tercer médico en un año para consultarle mi problema que tan de cabeza me trae, y que a pesar de ser consciente que la solución se encuentra en un afrontamiento por mi parte y en una aceptación soy incapaz de solucionar por mí­ misma (abajo te cuento el problema). En concreto mi finalidad era pedirle que me remitiese a un psicólogo tal como ya lo había intentado en anteriores ocasiones fallidas (de ahí­ mi cambio de médico) ya que me resulta imposible actualmente costearme un psicólogo y dependo de la seguridad social.

Así­ que tras diagnosticarme colon irritable y tras haber hecho yo la petición, me dice que en absoluto requiero de una asistencia psicológica porque toda solución se encuentra en la medicación, de manera que sólo he podido conseguir tres recetas a las que yo evidentemente no confío en absoluto la solución de mi problema.

En fin, caso aparte, comenzaré a contarte mi problema: Hace tres años tuve que asistir a una convivencia con gente que desconocía, el caso es que haciendo un juego de relajación comenzaron a sonarme las tripas, como a cualquier persona puede ocurrirle en un determinado momento. La gente comenzó a reírse y yo con ellas, pero al cabo de los pocos días pude darme cuenta de que realmente dicha situación no me provocaba tanta gracia como yo creía porque en una segunda sesión de relajación comencé a pensar nerviosamente en que ocurriría si de nuevo mis tripas comenzaran a sonar llamando la atención de la gente.

Efectivamente mis tripas comenzaron a sonarme y la gente a reír, pero con una importante diferencia: que mis tripas ya no rugían de manera natural, por razones fisiológicas, sino que con mis nervios yo lo provocaba. El comprender esto tras varias situaciones iguales me dio a entender que bastaba con que me pusiese nerviosa para que mis tripas comenzasen a rugir, lo cual me hace ponerme cada vez más nerviosa y así­ formándose todo un cálculo vicioso.

Actualmente mi problema se ha agravado bastante, mis tripas no suenan lo normal, sino que son exageradamente ruidosas, y no porque mi juicio realmente lo piense, porque las personas que han tenido la oportunidad de oírlas dicen que son como un terremoto. Claro, esto sólo me ocurre cuando tengo que enfrentarme a una situación en la que tengo que estar en silencio con personas, pero imagínate lo que eso puede limitar mi vida, y más a una persona que estudia una carrera: cada clase suponía un campo de batalla con mis nervios, con mis tripas…cada examen un martirio, donde lo que me importaba no era hacerlo bien a pesar de haberlo estudiado mucho ya que mi empeño sólo se centraba en que no sonasen mis tripas…y así­ miles de situaciones que poco a poco he ido evitando hasta el punto de que actualmente tras haber finalizado la carrera soy incapaz de apuntarme a ninguna clase, máster o trabajo en el que no haya ruido, y allá¡ voy a todas partes con mis ya habituales compañeros: el almax, las valerianas, las manzanillas y mi trankimazí­n… aún sabiendo que en ellas no se encuentra la solución.

Ahora no sé qué hacer realmente, sé que tengo que enfrentarme a las situaciones porque de lo contrario lo que estoy haciendo es empeorar las cosas, pero soy incapaz, no puedo, y en serio te digo que es imposible vivir normal con esa amenaza día a día tras la espalda.

Además de eso continuamente sufro dolores de estómago, está todo el día inflado y no deja de moverse. A pesar de intentar cuidar mi alimentación lo máximo posible no puedo evitar vomitar muchas noches.

Muchas gracias por esta página y por dedicarme tu tiempo.

Alicia L.


Una mezcla un tanto explosiva – Madrid – España.

Estimada Silvia:

Te agradezco mucho tu respuesta y no dudes que participaré de las terapias on-line y solicitaré tu libro y CD.

Sin embargo, quiero pensar y estoy convencido de ello, que si elimino totalmente y vuelvo a un ritmo de vida más tranquilo, acompañándolo de deporte y sesiones de relajación (tipo yoga, piscina, etc.), pudiera eliminar totalmente los actuales síntomas, pues si éstos aparecieron por motivo de una situación de stress elevada en un momento determinado de mi vida y dichos factores están cambiando, no será posible “acallar” al colon irritable?.

Siempre he tenido un carácter nervioso y he sido algo ansioso. Hace un año volví­ a Madrid por motivos de trabajo y retomé una relación sentimental que nunca ha sido del todo bien, pues mi ex-novio también era bastante inquieto, y junto a mi trabajo que es muy estresante, hacían una mezcla un tanto explosiva.

Hace unos días que hemos dejado la relación, pero me veo con ganas para rehacer mi vida y estar más tranquilo y sosegado.

Te mantendré informada de mis avances y mis cambios, aunque sea como sea, lo cierto es que familiarizarte con el colon irritable es la mejor forma de sobrellevarlo.

Agradeciéndote la labor tan humana que realizas y el hacer que el colon irritable sea algo común y sin consecuencias relevantes, hace que todos los que lo padecemos nos sintamos mejor y le quitemos importancia.

Muchas Gracias Silvia.


Debo producir un cambio en la forma de vivir mis problemas – De: Mercedes.

He visitado muchos médicos y he tomado calmantes porque soy demasiado nerviosa, además de los típicos medicamentos para el estómago que por cierto me hacían peor.

Como te comentaba en el cuadro anterior, soy demasiado nerviosa, he vivido cosas muy fuertes, la más dura de ellas es sufrir el duelo de mi hijo y otro serial de cosas que han perjudicado mi salud mental y física.

Quisiera saber si es necesario ir al psicólogo pues no me he tratado, durante este tiempo he empezado algunos cambios en mi vida que he realizado sola, pues vivo en otro país lejos de mi familia, actualmente estoy con medicina homeópata.

Sé que es apropiado ver un psicólogo u otras alternativas pues lo que más quiero es sentirme de 26 y no de 80. Gracias por tu espacio tan fabuloso y espero tu respuesta.

Gracias.

Mercedes.


Es sólo una enfermedad intestinal – De: Cristina, Barcelona – España.

Un consejo:

Me dirijo a muchas de las personas que sufren en silencio esta enfermedad.

Yo también la sufro desde hace años y no he sido consciente de que era colon irritable desde hace poco.

Lo que no entiendo es que una enfermedad nos tenga que limitar nuestro tipo de vida, que nos avergoncemos de esto. Aun más, que no podamos estar a gusto con nuestra pareja o amigos .

Esto me indigna. Es solamente un trastorno intestinal y tenemos que ser fuertes como para plantarle cara y llevarlo con naturalidad. Lo que yo os planteo es que lo contemos, nuestra pareja lo ha de saber y depende a que amigos también.

Ya no por ellos, indirectamente nos ayudara y mucho, no sabéis hasta qué punto, poderte sentir tranquila en todo momento, sabiendo que si tienes algún apuro no tienes que dar explicaciones, incluso te puedes reír de la situación.

Es una enfermedad benigna y no nos tenemos que avergonzar. Una vez superado esto, te da tanta tranquilidad que los síntomas disminuyen.

Suerte.


Mucho Dolor – De: Gisella.

Llevo dos intervenciones por obstrucción intestinal, laparoscopia para liberar adherencias. Me pregunto cómo poder curarme de esta enfermedad, sufro de dolor en la fosa iliaca derecha con dolor permanente. Nada me alivia. Mi calidad de vida es pésima. Ya he consultado más de 20 especialistas y no dan con el tratamiento adecuado. El dolor se me prolonga hasta la columna y a veces no puedo caminar. Me mantengo con terapia de masaje, pero no mejoro bien.

De noche el dolor es más intenso y debo tomar pastillas para dormir. Tomo además analgésicos opiodes para soportar el dolor.

A veces he pensado en quitarme la vida.

Querida Gisella:

Ante todo te aconsejo consultar con un facultativo. Además, debido a que tu consulta requiere una respuesta médica, te sugiero buscar en los siguientes sitios más vinculados al área médica específicamente:

http://www.vidaycolitis.com

http://www.intestino.com

http://www.decilenoalsii.com.ar

Que corresponden a sitios desarrollados por el Laboratorio Novartis.

Con mis mejores deseos,

Lic. Silvia Liliana Bernstein.


De médico en médico – De: Silvina.

Buenos días, mi nombre es Silvina, le escribo porque estoy muy preocupada. A mi novio le han diagnosticado recientemente Colon irritable.

Me he estado informando sobre el problema; en Internet y encontré su mail. El médico que le diagnosticó esto, le comenta que esta enfermedad no tiene curación, y que ha de convivir con ello. El caso es que afecta mucho a la vida cotidiana, esta malo 4 o 5 días a la semana sí; no son; más, además de la pesadez; y dolores que tiene, el ir tantas veces a defecar le hace estar cada vez está más delgado y se encuentra más débil, tanto física como moralmente.

Mide 1.85 cm y pesa 58 kilos. Yo no sé qué hacer, no sé dónde acudir, si existe algún tipo de medicamento o de alimento natural que le alivien las molestias y que empiece a engordar, o si me puede enviar algún tipo de dieta para que siga.

Él es muy reticente a ir a otros médicos, pues paso una infancia de médico en medico por otro problema, pero yo no me quiero conformar con este problema, pues tenemos 24 años los dos, y creo que tiene que haber alguna solución para que mejore la calidad de vida, pues simplemente el ir a trabajar, el quedar con unos amigos si es fuera de casa, o el ir a la playa ya se le hace muy cuesta arriba.

Muchas gracias por escucharme, por favor si me puede mandar algo de información, alguna dieta para engordar y disminuir defecaciones o algún doctor que trate este tipo de enfermedad en Valencia, se lo agradecerá profundamente. Atentamente se despide,

Silvina


Tomar el Control – De: LR, Madrid – España.

Estimada señora Bernstein:

Le escribo desde Madrid, España. Hace un año me diagnosticaron colon irritable y tras un tratamiento con prepulsid (no conozco el nombre genérico del medicamento sino sólo su nombre comercial) padecí­ una importante crisis de ansiedad, probablemente provocada por el estrés de mi trabajo, que devino en un serio estado de depresión y angustia.

Al leer la información de su página de Internet me he sentido muy identificada con la situación y los síntomas que se señalan en ella, pero el caso es que no consigo dar con un terapeuta psicológico que comprenda mi situación. La mayoría de la gente lo achaca todo a que no consigo tomar el control de mi “enfermedad” y que, al ser el desencadenante del colon irritable la ansiedad y la angustia, no me toman en serio.

Yo creo que es más bien al revés y que lo que me produce angustia y ansiedad es el colon irritable. Imagino que sería mucho pedir que me recomendara a alguien capaz de ponerme un tratamiento efectivo y serio aquí­, en Madrid, pero si pudiera remitirme a algún profesional que usted conozca le estaría enormemente agradecida. Le saluda atentamente, LR.

 


¿Por qué yo??? – De: Michelle.

Tengo 17 años y creo que he vivido una vida bastante dolorosa para mi edad. Padezco de colon irritable desde que estaba en primer año de secundaria, es decir desde hace unos 5 años, y créame que mi vida no es nada fácil.

Preocuparme por cada bocado que introduzco en mi boca, prepararme desde una semana antes, ya sea con rezos u otros métodos, por tener que irme de campamento obligatorio, me hace ser muy infeliz. Nadie sabe lo que tengo, nadie es capaz de entenderme, me pintan de aburrida por no querer salir cuando las ganas de fiesta las tengo en la sangre.

Es muy injusto esto que nos pasa, si te pones a ver hay tantas personas en el mundo y tú te preguntas ¿por qué yo? que hice para merecer esto si no le hago ningún mal a nadie.

Me cuesta tanto vivir y le he pedido más de mil veces a Dios que me lleve consigo. Estoy cansada de llorar, de sufrir, de ver la vida de otros y saber que nunca podrá ser igual que ellos. No puede ser que no exista la cura, cuando la hay para todo. No puede ser que no tomen en cuenta algo que es capaz de hacer tan infeliz a alguien.

No puedo aceptar esta realidad, no puedo acostumbrarme, no lo consigo, y no sé qué hacer… no sé qué hacer. Tengo tantos planes, pero cuando un dolor de estos se presenta, todo se me viene abajo y trunca mis deseos de prosperar. Estoy seguro de que si voy a un psiquiatra no me va a entender, no va a captar lo que le trato de decir, me va a mandar a un gastroenterólogo y me va a decir que me tengo que calmar.

Que estrés ni que estrés, puedo estar en la playa más desierta y me sigue doliendo. No es de cabeza, en verdad lo siento, y eso es lo que la gente no entiende. Siento si soy un poco derrotista, pero la vida no me da las razones para ser lo contrario.

Gracias por su espacio.

Michelle.


Pedidos desde España – De: Yolanda, Tenerife – España.

Hola, ante todo un saludo desde canarias, soy una mujer de 34 años y desde los 13 tengo colon irritable, me pase muchos años de un médico a otro, buscando alguna solución a mi problema y siempre recibía la misma respuesta eso son nervios, eres muy nerviosa y yo más tranquila que nada, pero nadie me explico lo que realmente me pasaba. Solo sabía que tenía el colon irritable.

Después de yo sola buscar información llegue a comprender mi problema y lo llevo mucho mejor.

Yo llegue a pesar 41 Kg. y ahora peso 50 Kg. con ayuda del mosegor (pizotifeno) y muy debes en cuando, cuando la diarrea me molesta mucho loperamida, que es lo que me ha mandado mi médico de cabecera.

Por lo que tengo entendido el 40% de las consultas de digestivos es por este problema aquí­ en canarias es decir en España, no le han puesto mucha atención al problema.

Me ha gustado mucho su página y veo que al mismo tiempo es psicóloga y afectada del síndrome. Lo cual me hace pensar que se puede acercar mucho más a la gente con este problema.

Como aquí­ en canaria no hay mucha información al respecto, me gustaría me mandara si le es posible, cualquier clase de técnica, ya sean flores de bach, terapias. etc.

Aunque ahora estoy muy bien, pero todo puede suceder.

Desde Tenerife, le manda un cordial saludo.

Yolanda.


¿Existe una cura??? – De: Graciela.

Estimada Silvia

Este no es mi primer contacto y llego a él por la página decilenoalsii.com

Este síndrome se presenta cíclicamente -o algo así­- y en mi caso a pesar de mi sesión psicoanalítica semanal no consigo una cura. He resuelto conflictos estructurales, otros quedan por resolver, pero creo que las coyunturas siempre son causales tanto de estrés como de alegrías. Hoy me pregunto si en realidad los que padecemos esta afección no hacemos más que acostumbrarnos a convivir con ella, bajando nuestros niveles de ansiedad, desesperación y desasosiego ante la aparición de los síntomas.

Estuve bastante molesta durante mi cuarto embarazo, luego del nacimiento de mi hija los síntomas disminuyeron ostensiblemente (¿estaría toda mi libido encauzada hacia este acontecimiento tan maravilloso?) pero luego de un tiempo reaparecieron. Es, entonces, inútil buscar una cura? Existe una cura? Y, en todo caso, podremos nosotros, los sufrientes, alcanzarla, dado el altísimo componente psicológico de nuestra dolencia?

Respecto de las terapias cognitivas, comportamentales, he leído mucho sobre el tema, conozco también sobre técnicas de respiración – relajación, visualización, he practicado yoga, pero, sin embargo, y a pesar de todas las estrategias y técnicas recogidas, creo que la forma de ir más allá de los síntomas es el análisis.

Claro que el alivio llega de la mano de la comprensión de la sintomatología, sus causas, las conductas apropiadas, los pensamientos apropiados, los cambios necesarios, pero no hay acaso un componente psíquico subyacente que hablaría del “verdadero” origen de nuestro padecimiento?

Quisiera conocer tu opinión respecto de estas cuestiones. Quería agregar que yo estuve 10 años sin prácticamente somatizar, lo cual por un lado me alienta y por el otro me provoca mucha ansiedad dada la reaparición 10 años después.

Gracias nuevamente.

Graciela


Es difícil sobrellevar la enfermedad sin ayuda – De: Silvina.

Estimada Lic. Bernstein:

Acabo de leer toda la página de colon irritable. Mi novio padece esta enfermedad. Aunque todavía los médicos no se la habían diagnosticado, leyendo un poco sobre la misma, acabamos de confirmar que es esto lo que él viene padeciendo hace unos años. Acaba de tener otro de sus “ataques” y está cansado de tomar tanta medicación. Ayer, leyendo la página que Ud. escribió, parecía que la había escrito exclusivamente para él.

Era como una radiografía. Y, felizmente, decidió empezar a tratarse con un especialista en esto, es decir, hacer una terapia que sea efectiva y no lo haga perder más el tiempo. Me gustaría saber si atiende por Osde (él tiene el plan 210), dónde atiende y cuáles son sus honorarios. Estamos muy entusiasmados en que Ud. lo vea y lo pueda atender. Es muy difícil sobrellevar esta enfermedad sin ayuda. A mí­, que soy la novia se me está complicando poder estar con él y sus cambios de humor. No lo puede manejar él, así­ que menos lo voy a poder manejar yo. Esperando una respuesta a la brevedad, saluda a Ud. atentamente.

Silvina


El Saldo de la Tensión – De: Mirtha y Alejandro, Japón.

Dra. Silvia:

Estuve buscando información sobre mi enfermedad sufro de Colon irritable me lo detectaron como hace dos años en mi país Perú solo por causa de un fuerte dolor abdominal que no me permitía ni echarme en la cama fui de emergencia al hospital y solo me pusieron una inyección para el dolor, al día siguiente fui a un consultorio particular y me detectaron la enfermedad puesto que le conté al Dr. que atravesaba por una etapa fuerte de ansiedad.

Hoy en día me encuentro en Japón por motivos de trabajo y estoy sintiendo los dolores abdominales más seguidos conjuntamente con dolores de espalda y gases retenidos lo mismo con diarreas en muy pocas ocasiones vómitos. Ya he ido al hospital he pasado por diferentes exámenes pero no fue hallado nada estos fueron desde sangre, orina, rayos x, tomografía y hace poco una endoscopia al estómago, solo me falta una endoscopia al colon. Aquí­ solo me dan una inyección para dolor cuando es muy agudo y unas pastillas.

Leyendo su página por Internet muchas de las cosas que Ud. menciona yo las padezco es sabido por todos que aquí­ en Japón se vive uno muy tensionado y no faltan uno que otro problema que incrementan mi tensión el malestar mismo a una la tensa y aunque en este país hay mucha tecnología creo particularmente que en el área de salud les falta mucho aún. Dra. si no es abuso de mi parte me gustaría que me aconseje más ampliamente sobre las comidas o algún método de relajación que me permita controlar esta enfermedad, en pastillas le diré que aquí­ uno tiene que ir al hospital para que se la puedan dar no es fácil adquirirlas en las Farmacias, mi familia en Perú me envió unos antiflamatorios y para el dolor pero yo no deseo ser dependiente de estas por eso las tomo solo cuando ya no puedo aguantar el dolor.

Otra consulta tomar yogurt es bueno o lo tengo que suprimir no tomo leche, ni café, ni te ahora solo tomo un matecito de anís . Gracias por su gentil atención.

Mirtha


Exceso de flatulencias y grandes limitaciones – De: María E.

Por motivos de trabajo, debo quedarme a comer en el colegio donde trabajo, o en el bar o bien llevarme bocadillo de casa. El hecho de no poder hacer siesta o descansar, o dicho de otro modo, aislarme para poder expulsar los gases o evacuar con toda tranquilidad, me está afectando demasiado, y eso que hasta Octubre no empezamos la jornada partida, que es donde realmente empieza el problema.

He llegado incluso a buscar soluciones como alquilarme un piso, pero sólo comentarlo creo que he sido un poco el hazmerreír, pues la mayoría de mis compañeros están en la misma situación que yo, y lo que más les gusta del día es el rato del mediodía en el bar, cosa que a mi también me gustaría si no tuviese este problema.

Además los días de regla, aunque me los controlo para que sea en fin de semana, son unos días que apenas puedo sentarme en una silla de los espasmos que se me producen desde el ano hacia el interior del intestino.

Ahora tengo que madrugar un poco más y coincidiré con mi marido para turnarnos el cuarto de baño, y aunque el me da la preferencia, también me incomoda la situación. En fin, que llevo una semana que el flato es descomunal, tanto que me duele hasta la ingle y me da la sensación de que me baja hasta la rodilla. He pensado que incluso una solución seré quedarme embarazada para evitar esos meses de desesperación, aunque por otra parte doy largas al embarazo porque creo que un feto y mis gases no caben dentro de mi cuerpo.

Muchísimas gracias. Tu página me ha sido de gran ayuda.

María E.


Foro de discusión en España – De: Santiago Pérez, Vigo – España.

Hace ya tiempo que padezco Colon Irritable, aunque con las pastillas que me habían dado (Demusin) lo tenía bastante controlado. El problema ha venido desde que han dejado de fabricar dichas pastillas. Me han dado Protector, que es un antidiarreico muy fuerte, pero no me frena los ataques, con lo que sigo estando en el mismo sitio.

Llevo 6 semanas con ataques fuertes diarios. He perdido 10 Kilos, pero lo gracioso (si es que hay algo gracioso sobre esta enfermedad) es que sólo me dan ataques fuertes en días laborables, lo que viene a apoyar la teoría de que el stress del trabajo es la causa principal, ya que en estas 6 semanas solo he comido pollo o pescado a la plancha y arroz blanco, con lo que no se explica a que se debe esta situación.

Me gustaría que pusieses mi e-mail para que la gente de España nos reunamos en un foro en el que podamos explicar y hablar sin problemas de nuestra enfermedad. También me gustaría recibir muestras de apoyo, ya que normalmente la gente cuando se lo cuentas no deja de reírse. Gracias por haber realizado esta web, me ha hecho mucha ilusión.

Santiago

mendiguren@mundo-r.com


Serias Limitaciones Cotidianas – De: Carlos.

No es estrictamente una consulta, sino un desahogo lo que quiero, padezco esta enfermedad desde hace unos 5 años y hace casi tres que no recuerdo un día que no se manifestara. Los médicos… en fin, parece que están hartos de escuchar esto, y eso que solo he ido al médico por esta razón cuatro veces en 5 años.

Al principio pase por toda clase de pruebas, algunas de ellas bastante desagradables, y todo esto sin contárselo a nadie por temor a que fuera algo grave. Vivo con las pastillas en el bolsillo, aunque me he dado cuenta de que no sirven de nada si no te mentalizas y haces un esfuerzo mental, lo que peor llevo es el tema de mis relaciones, mi novia (desde hace 3 años) no sabe que sufro esto, le he dicho solo que mi estómago no funciona del todo bien, pero no le he hablado de los síntomas salvo del dolor. Esto es una situación que difícilmente se puede sostener, y se pasa mal cuando ella, se desespera o me dice que es que soy un quejica. Sé que de eso tengo yo la culpa por no haberle hablado francamente de mi enfermedad.

He estado a punto de perder el curso por esto, mis profesores no entienden que pueda faltar a clase o retrasarme tan a menudo, y yo tampoco he tenido el valor suficiente para hablar de ello en la escuela.

He tenido que dejar de hacer muchas cosas por esto, y es frustrante, no entiendo como la medicina no pueda hallar una solución para el colon irritable, me siento enfadado con eso, y enfadado conmigo mismo.

Cuando, en ocasiones, no he podido aguantar (He llegado a hacérmelo encima varias veces) me siento fatal anímicamente, soy joven, fuerte, tengo una novia estupenda que es la envidia de mis amigos, puedo soportar casi cualquier cosa, he salido adelante trabajando y estudiando desde los 16 años, no dependo de mis padres económicamente, no he tenido ningún problema que no venciera… excepto esto. No temo nada excepto mi enfermedad. no he tenido ni un catarro desde que puedo recordar, ni una gripe, ningún virus, no he ido al médico en mi vida más que para esto… se supone que estoy igual de sano que un roble… y sin embargo no me es posible ir un día de excursión por si me da el ataque, en fin, es un poco tarde y tengo que acostarme, mañana iré a clase, si mi colon me lo permite, y si es así­, a en algún momento tendré que disculparme y salir pitando al baño, cada noche pienso lo mismo, me resigno, pero no quiero resignarme, no quiero vivir con esto.

Ya me despido, no es necesario que me conteste si no tiene tiempo, a mí me ha ayudado el poder decir todo esto, y pienso que una vez más, aunque me cueste lo que me cueste, pasare el problema, por fortuna, todavía confío en mí, creo que soy capaz de todo, quizá eso es malo, no se.

Gracias por su tiempo, necesitaba algo así­.

Carlos.


Componente Psicosomático – De: Claudia, Tucumán – Argentina.

Mi nombre es Claudia, tengo 37 años y estoy viviendo en la Provincia de Tucumán. Ante todo quisiera felicitarla por su página web y me alienta el hecho de saber que hay otras personas que padecen de colon irritable y que se encuentran en la lucha de vivir una vida más sana y que existen profesionales que se dedican específicamente a esta enfermedad que limita tanto a las personas.

He leído los testimonios de los pacientes y con gran sorpresa me siento “normal” entre ellos, ya que es muy difícil que una persona que no padece esta enfermedad pueda alcanzar a comprender lo que ésta implica. Le escribo este correo con la esperanza que me oriente acerca de la existencia de sicólogos en esta provincia y que estén abocados al tratamiento del colon irritable. Me diagnosticaron esta enfermedad en 1998 y transité por distintos gastroenterólogos quienes me realizaron todos los estudios convencionales (colon por enema, videocolonoscopí­a, estudios de parásitos, etc.), a esta altura tengo la impresión de que aún con los medicamentos que me recetaron (azulfidine y pasminox somático 40 mg.) y la dieta recomendada para las diarreas crónicas no logro superar los síntomas propios de esta enfermedad. De acuerdo a lo leído en su página y en otras sobre colon irritable, al parecer se trata de una enfermedad con un fuerte componente sicosomático, por ello además de continuar con el tratamiento convencional con el gastroenterólogo y nutricionista deseo recurrir al psicólogo (tomando en cuenta sus recomendaciones).

Le cuento que la estrategia que estoy siguiendo en este momento para tratar de entender un poco más de que se trata la enfermedad y cómo encararla es la siguiente:

1) He tratado de compaginar la mayor cantidad de información que he ido encontrando en Internet.

2) He subrayado los aspectos comunes que he encontrado en esta información y en las narraciones de los testimonios. De esta información también trato de rescatar lo que a otras personas les ha servido como intento de superación.

3) Con esta síntesis recurriré al gastroenterólogo y al psicólogo, ya que de acuerdo a mi experiencia como paciente los médicos se limitan a los estudios clínicos convencionales, al diagnóstico de la misma y en consecuencia me recetan ansiolí­ticos que ya no surten efecto alguno en mi organismo. Mi hipótesis es que es posible que exista algún componente químico a nivel neuronal que hace funcionar mal el intestino ya que la sintomatología se presenta de manera aguda en algún momento de la vida del paciente pero que ha tenido un largo historial de problemas intestinales probablemente desde su nacimiento, por ello, la mayoría de los pacientes no responden al tratamiento convencional e incluso la psicoterapia tampoco es suficiente ya que si bien ayuda a resolver las problemáticas que cada individuo en particular, la sintomatología no desparece e incluso no cede en períodos en los cuales las personas se encuentran fuera de un estado de estrés.

También quiero preguntarle si estoy bien orientada al respecto, porque quizás éste es otro de mis intentos desesperados por tratar de llevar una vida más normal.

Bueno, desde ya le agradezco su consideración y por cualquier otra sugerencia que me pudiera ofrecer, le estaría eternamente agradecida.

Me interesaría saber cómo hacer para adquirir el CD que figura en su página. Hasta pronto.

Claudia.


Distintos Estudios – De: RM.

Querida Srta.

Me dirijo a Ud. ya que estoy interesado en la información de su web, sobre el colon irritable, ya que me parece muy interesante y le doy mi enhorabuena por su gran labor.

Hace cerca de un año me diagnosticaron un trastorno de la motilidad intestinal (mi médico dijo que entraba dentro de la patologías de trastornos gastrointestinales). Yo, he ido deduciendo que se trata de lo que Uds. llaman “colon irritable”.

De hecho, me hicieron varias pruebas: análisis de sangre y heces, además de una exploración total de los intestinos, radiografías, ecografías de hígado, páncreas, etc. y no me encontraron nada anormal. Mis síntomas eran diarreas (normalmente una, con heces líquidas cada par de semanas, pero esto es variable, normalmente producida por exceso de gases, o bien por estreñimiento con dolor que desembocaba en diarrea). A estas diarreas seguían períodos de normalidad y de estreñimiento (cíclicamente). Algunas veces, dolores de cabeza y malestar general, además de flatulencias. Los dolores abdominales normalmente desembocaban en diarrea. A veces también tengo eructaciones pero nunca me ha hecho daño el estómago, ni ardores, ni he vomitado y el gastroenterólogo me dijo que en el estómago no le parecía que tuviera nada. A veces también noto un ligero cansancio.

De hecho, me mediqué con Spamoctyl (Otilonio de bromuro, según creo) y Flatoril (para evitar los gases que producía Spamoctyl). Esto me calma los dolores y regulariza mi tránsito pero todo y así­, a veces se incrementan las flatulencias que desembocan en diarrea.

Esta enfermedad ha hecho que a veces rehuya ir a sitios, con mis amigos, por culpa de no sentirme a gusto o por el miedo a tener una diarrea o dolores. Soy una persona que normalmente hacia muchas cosas y que nunca antes había tenido problemas intestinales.

Quería pedirle consejo y si convendría hacer alguna dieta (tengo 29 años, mido 1,72 y peso unos 90 kilos, es decir tengo un poco de sobrepeso). Existe alguna medicación natural más apropiada o debo seguir con el tratamiento?

Además, le agradecería me diera acceso a la página de publicaciones.

Gracias, RM.


Tienes Que Acostumbrarte a Vivir con tu Colon – De: Alicia, Madrid – España.

Hola Silvia!!

Escribo para felicitarte porque el Web me parece muy interesante. La verdad es que hace falta muchísima información en este tema porque algunos médicos convencionales no la aportan, simplemente se limitan a decirte: “Tienes que acostumbrarte a vivir con tu colón”, así­ como por los siglos de los siglos, y claro esto no anima mucho al paciente.

Quería que me informaras de algún centro donde se pueda recibir este tipo de terapia, yo actualmente resido en Madrid, y estoy dispuesta a probar con todas mis fuerzas este tipo de métodos. Me ha animado mucho oír tú: “padecí­”, como si ya lo hubieras dejado atrás, con el que encabezas tu presentación.

Saludos y gracias por poner esta información para todos.

Alicia.

Respuesta de Lic. Silvia Bernstein

QUERIDA Alicia:

MUCHAS GRACIAS por tu devolución que me resulta muy gratificante. Sé que la psicoeducación ayuda y este pretende ser mi servicio.

Con respecto a tu pregunta, te diré que la disfunción cursa en general, en forma crónica, con períodos asintomático y recurrencias, por lo cual es raro que desaparezca para siempre sobretodo con la vida que llevamos, cargada de stress…..

De todos modos, con el tratamiento psicoterapéutico y dietario pertinente, las personas podemos aprender a convivir con las molestias con la mejor CALIDAD DE VIDA POSIBLE.

Yo estoy embarcada en esta tarea para mí­ misma y en la ayuda que intento dar a mi pacientela.

Me encantaría que siguieras en contacto, contándome sobre tu camino Cariños.

Silvia L. Bernstein Lic. en Psicología Clínica.


Rosa Silvestre – De: Estela.

Como no me gusta tomar medicinas puramente químicas y menos sabiendo que no me voy a curar estoy probando con una receta natural que me hace bien en las épocas en las que la afección me molesta. Esta receta consiste en 12 escaramujos (fruto de la rosa silvestre) un puñadito de rabos de cereza secos y unos dos centímetros de canela en rama.

Esto se hierve en medio litro de agua y se toma antes de cada comida hasta terminar el medio litro en un día. Me hace bien, y me gustaría compartirlo con otros. Eso sí­, debo aclarar que no siento diarreas sólo dolores agudos y molestias continuas con mal humor irracional. Así­ que no sé si a los que sufren diarreas le servirá.

Estela.


Revista Íšnica – De: Marí­a.

Quiero agradecer a la revista UNICA por el artículo presentado en el Nº227 del pasado 5 de Septiembre de 2002 en la sección Salud & Bienestar denominado “Convivir con el colon irritable”. Hace 15 años que sufro esta afección y nunca había leído una información tan clara y precisa. Además a través de la misma tome conocimiento del libro “Como convivir con un colon irritable” escrito por la Dra. Silvia Bernstein, el cual es ahora mi libro de cabecera, ya que me está ayudando muchísimo a sobrellevar el problema. Por eso quisiera recomendarlo de alguna forma a todos aquellos que como yo sufren esta disfunción, que afecta tanto nuestra calidad de vida. Nuevamente, muchas gracias.


Compromiso de la Familia – De: Adriana, Toluca – México.

Estimada Doctora Silvia:

Mi madre el día de ayer tuvo un problema de colon debido a que estaba demasiado inflamado y eran unos dolores tremendamente fuertes, realmente desconocía que pudiera originar tal dolor y el lugar exacto del famoso colon ya que la terminología medica no es muy clara para una servidora, así­ que me di a la tarea de indagar en el Internet y di­ con su página la cual la ¡Felicito! está muy completa y disipa cualquier duda, le doy Gracias doctora ya que de una forma indirecta me ayudo a comprender este padecimiento y encontrar un alivio.

Quien le agradece infinitamente.

Atentamente.

Lic. Adriana.


Me alivió saber que soy alguien normal – De: Carola.

Hola Silvia, cómo va? Hace varios días que tengo ganas de escribirte pero realmente estoy con mucho trabajo y se me complica bastante hacerlo. Quería contarte que he visitado mucho tu página y he leído casi todas las publicaciones disponibles y, para sorpresa mía, he descubierto muchas cosas.

En primer lugar, descubrí­ que no soy la única loca que somatiza todos sus problemas lo que me convierte en alguien un poco más normal de lo que yo me creía y, en segundo lugar, y creo que es lo más importante, he encontrado la razón de todos mis problemas es decir, el por qué de mi colón irritable.

Actualmente sigo medicada pero estoy haciendo terapia una vez por semana y estoy avanzando muchísimo gracias al descubrimiento que hice.

Nos mantendremos en contacto.

Un abrazo grande.


Desde Valencia – De: Jazmín, Valencia – España.

No conozco en Valencia (España) ningún psicoterapeuta y menos que sea buen profesional. En el apartado Características casi todos los tengo pero gracias a Ud. voy a averiguar cómo superar mi colon irritable, aunque no me será muy fácil puesto que no soy constante.

Me gustaría poder ir a Argentina y que fuera Ud. misma quien me tratara. Más que hacerle una consulta me gustaría darle las gracias por cada uno de los apartados y su buena estructuración. Voy a poner su página en Favoritos y la consultaré tan a menudo como sea necesario hasta aprenderla de memoria. He encontrado en Ud. lo que no en nadie de aquí­.

Gracias

Jazmín.


Ataques de Pánico – De: María Andrea.

Lic. Silvia:

He leído sus artículos en BUENA SALUD y su página en Internet. Me resultaron muy valiosos. Padezco colon irritable desde noviembre. Estaba tocando el órgano en el recital de navidad de la iglesia; donde concurro y de pronto empecé a sentir palpitaciones y creí­ que me iba a desmayar. No sabía que me estaba pasando. Me levanté y dejé de tocar. De ahí­ en más, me costó horrores seguir tocando hasta que decidí­ dejar de hacerlo.

Luego, siguió un período de distensión abdominal, muchos gases y dos veces más sentí­ esa sensación de asfixia. Ahora estoy en tratamiento médico y psicológico, estoy un poco mejor. No me identifico con la totalidad de los síntomas que UD describe. SOLO TENGO MIEDO DE DESCOMPONERME (desmayarme) EN EL LUGAR DONDE ESTE. NO PUEDO CONTROLARLO. ESTOY BASTANTE NERVIOSA PERO, FISICAMENTE SOLO TENGO UN POCO DE GASES Y A VECES DOLOR ABDOMINAL.

GRACIAS!!!!!!!!!!!


Flatulencias – De: Francisco, Madrid – España.

Hola Silvia, me llamo Francisco para abreviar soy de Madrid (España), tengo 30 años. Te cuento mi problema. (Siéntate que hay para rato)

Hace ya unos 4 o 5 años, empezó a molestarme la tripa, los síntomas eran y siguen siendo, que se me infla mucho no podía casi andar ni agacharme por el dolor que me producía, estas sensaciones remitían en parte cuando iba al baño y me sentaba en la sillita que tiene un agujero o sea WC a hacer mis necesidades, aunque la tripa seguía estando inflada (la inflamación de la tripa es lo que me marca el comienzo de las crisis y cuando ésta cede la crisis también). Estuve yendo a médicos y me hice varias pruebas a cual más desagradable, colonoscopias, enemas opacos, y no veían nada, cuando ocurre esto lo llaman Colon Irritable. Pues bien, la primera vez que me paso fue la más fuerte, desde entonces se han ido repitiendo en el tiempo, con menor intensidad que la primera, tengo temporadas buenas y temporadas malas. La medicación que me mandaban era entre otras Spasmoctyl, flatoril y en la actualidad estoy tomando Duspatalin 20 minutos antes de comida y cena, también cuando me molesta bastante tomo buscapina para que me alivie el dolor.

Parece ser como dices en tu página web que la cabeza tiene que ver en estas cosas, será esto pues porque no le veo otra justificación. Hay veces que como cosas que teóricamente me podrían sentar mal y no pasa nada y otras que tomas algo suave y te empieza a molestar, así­ que a la comida tampoco le puedo echar la culpa de mis crisis.

Soy una persona bastante nerviosa, no en el trato personal, pero por ejemplo cuando tengo que hablar delante de varias personas aunque tenga confianza con ellas me pongo nervioso y soy incapaz de pensar racionalmente. Estrés no tengo, de momento, en mi trabajo ni lo he tenido años atrás. También cuando me dan estas crisis intento buscar algún hecho que lo haya podido desencadenar, una mala noticia o algo así­ y normalmente no encuentro tampoco relación.

También sé que el alcohol no es bueno para el CI, pero ha habido veces que he salido con los amigos he bebido bastante y efectivamente al día siguiente estaba un poco mal de la tripa pero no con la sintomatología típica de mi CI.

En la actualidad de un tiempo a esta parte (meses) las molestias me duran unos pocos días, siendo los más, los días que estoy mejor, aunque, y esto me pasa desde hace muchos años, siempre que como algo, desayuno, comida, merienda, cena no porque me suelo ir derechito a la cama, siento la necesidad de ir al baño, aunque luego allí­ no haga nada. Voy al baño unas dos veces mínimo al día, por la mañana después de desayunar y después de comer o de merendar, el tomar café, no sé qué reacción producirá pero hace que seguidamente vaya al servicio aunque, repito, puede que solo lea la prensa diaria sentado pero nada más. Actualmente también, y es lo que me tiene más preocupado es que parezco un hombre orquesta, quiero decir que tengo mucha flatulencia (que palabra más fea, verdad?, flatulencia, pedo… son horrorosas, a partir de ahora pedo=cosa o cosita, vale?) Cuando me levanto por las mañanas me molesta bastante la tripa me tiro unas cuantas cositas pero no 2 o 3 sino bastantes más y me quedo mejor, pero a lo largo del día me pasa lo mismo, también por la tarde y por la noche, esto me está afectando a mi vida en el sentido de que no puedo tirarme cositas dependiendo de en qué sitio este ( en casa no tengo ningún problema, siempre y cuando no venga ninguna visita inesperada, claro está, jajaja) y aguantarme es lo peor que puedo hacer, porque es entonces cuando lo paso mal de verdad. Un ejemplo claro lo tengo con mi exnovia, a veces me iba a dormir a su casa y en la cama me entraban ganas de tirarme cosas pero por vergüenza no lo hacía, efectivamente como estarás pensando me podía ir al baño, si, si esto durara 5 minutos pero no es así­, y lo que no voy a hacer es estar levantándome al servicio cada 3 minutos… pues bien por la mañana estaba destrozado, no me podía ni agachar.

Ya te digo que lo que más me preocupa en la actualidad es lo último que te he comentado, lo de las cositas, llevo así­ mucho tiempo y no quiero pensar que vaya a ser así­ para siempre. A lo mejor has tenido alguna experiencia con algún otro enfermo que se lo haya podido curar.

Todo esto hace que a la hora de hacer viajes con mis amigos en los que vamos a estar varios días fuera de casa me sienta cohibido, bueno supongo que me entenderás.

En fin Silvia, creo que no se me queda nada en el tintero, sino seguiré dándote la lata, si no te importa.

Bueno, muchas gracias por anticipado, espero que leas esto y me des algún consejillo que me pueda ayudar.

Un abrazo. Hasta pronto.

Paco.


¿Cómo Salir? – De: Eliana.

No sé como hacer para salir del cí­rculo en que me encierra el colon irritable. Me tiene inhibida casi toda mi vida, porque no puedo comer casi nada, me siento mal todo el tiempo, tanto física como aní­micamente, no puedo hacer gimnasia (cosa que me encanta y se que me hace bien), no puedo salir, ni viajar, nada, no me deja hacer nada.

Estudio psicologí­a y cada vez que se acerca un examen es peor, empiezo con los episodios antes, durante y después del examen. Estoy en tratamiento con una psicoanalista (excelente profesional, pero sabemos que el psicoanálisis no es lo más rápido). Quisiera encontrar alguna manera de poder salir de esto porque ya es desesperación lo que siento. Yo tiendo a deprimirme y eso empeora todo.

Hace 5 años que estoy enferma, y me gustaría recobrar un poco de mi vida normal. Espero que pueda ayudarme.

Gracias


Ahora hasta a veces me rio…

Hola soy Laura de Argentina, realmente es terrible ver la cantidad de gente que lo padece y que médicos a los que fui no tienen ni idea de que decirte.

Me sentí muy identificada con cada uno de los testimonios que leí, porque se sufre, se agoniza con el miedo de no pasar vergüenza. Yo soy estudiante y también he tenido que retirarme antes o directamente no ir a una clase, pero a veces se te hace imposible no faltar, o hacer cualquier tipo de diligencia, la más tonta. Hace por lo menos 8 años que padezco SII, y se fue manifestando primero como diarreas repentinas por nervios de examen, después fue estreñimiento y ahora todo junto más una sensación de tener un globo en el intestino grueso súper molesto, que por suerte no me genera dolor, pero siempre está el miedo constante de sufrir un cólico y hacer ruido que se le va hacer el aire está¡ allí, no me preguntes porque ni como acumulo tanto aire porque no soy de comer cualquier cosa y en cantidades, es más antes en la secundaria era mucho más descuidada con las comidas tenia por lo menos 6 o 7 kg de más para mi edad y estaba feliz de la vida ni me acordaba que tenía colon, por eso digo que ahora después de tanto tiempo a veces me da risa mi situación (y no tiene nada de gracioso) porque tenía en ese entonces compañeras que tomaban leche de magnesia para evacuar y hasta la llevaron a Bariloche!!! Y yo no tenía ni idea de cuando iba al baño.

Por un tiempo deje de comer carne, después leche, harinas, el problema no es lo que se coma, es nervioso y se hereda porque mi mamá lo padece.

Debido a que soy estreñida, como salvado de trigo y avena con leche, que me ayuda a evacuar creería me está dando una mano también, licuado de ciruela, pero esto no es para aquellos que tienen diarrea por favor!!!

Para la inflamación tome simeticona, no tiene efectos adversos porque no se absorbe se excreta con las heces, pero si absorbe los gases, yo no la probé el tiempo ni la cantidad suficiente como para decir que no funciona, consulten a su médico por las dudas, me la receto un gastroenterólogo.

Por favor!!!! Este es un consejo de alguien que pasa por lo mismo o parecido no se desanimen y mucho menos dejen de buscar algo distinto para hacer, para probar, que te ayude a mejorar tu estado en particular, porque nosotros sufrimos de esto pero mucha gente sufre de todo no lo duden y toman 6 o 10 pastillas por día y siguen. Yo tenía muchas ganas de buscar algo alternativo, va a parecer raro pero yo tenía en mi niñez principio bronquial nervioso y una señora de un pueblo me curo y aunque no lo creas no quería que me colocara ningún tipo de vacuna, por desgracia ella falleció y en su lugar sigue la hija, sino ya la hubiese visitado. Espero que esto le sirva a alguien, realmente está bueno hablarlo o mejor dicho escribirlo. Si me entero de algo distinto no duden que les paso el dato!!!!!!

Con sumo afecto

Laura.


Ahora que leo todo esto, es como verme en un espejo.

Hace ya tanto tiempo que tengo problemas intestinales y 12 años que tengo urticaria crónica severa. Finalmente, después de una colonoscopia (la segunda) me dicen que tengo el colon irritable. Ahora que leo todo esto, es como verme en un espejo. Creo que la depresión se coge por la falta de comprensión por parte de los médicos.

Todo lo demás es real. Todos los síntomas son reales y más. Los síntomas psicológicos me han llevado hasta la lista de espera para pruebas de alzheimer. Ahora ya veo que eso no hace falta.

Pero alguien podría decirme cuánto tiempo puede durar esta enfermedad?. A mi me incapacita para trabajar. Alguien puede explicarme algo más sobre este tema? Llevo ya un año de baja, hasta dónde se puede llegar con esto?

Gracias.


Con el tiempo aprendí­…

Querida gente: De chica sufría mucho más que ahora porque se me desataban unas tremendas diarreas en cualquier lado y principalmente en la escuela y me quedaba a una hora de viaje.

Con el tiempo aprendí­ a comer despacio, a alejar los problemas de las horas de las comidas, a no comer las semejantes ensaladas con toda clase de elementos crudos y cuanto más duros mejor, siempre fui muy yuyera, y lo que me hacía peor eran las galletitas dulces, por lo que dejé de consumirlas.

Ahora, al incorporar más harinas a mi dieta por pedido de mi dietista, me he percatado de que me hacen bastante mal. Así­ que me están estudiando a ver si soy celíaca. Por lo que habría que diferenciar bien ya que el 1% de la población es celíaca y no lo sabe y muchas veces los síntomas son semejantes, sólo un grupo pequeño se trata como debe.

Con cariño Liliana.


MIL GRACIAS.

Hola Licenciada:

Desde los 16 años padezco de colon irritable, o sea hace 15 años. Mi vida fue fluctuando entre buenos y terribles momentos. Inicie un tratamiento que me ayudó mucho de clonazepan y clomipramina, pero noto que sin ello mi vida no tiene sentido.

Tuve un embarazo y lo perdí­ a casi 3 meses de gestación y el médico me sugirió que podría ser por la medicación que aunque la suspendí­ cuando me enteré del embarazo estaba aún en sangre y renuncié al tratamiento ya que quiero ser mamá.

Por otro lado, quiero ser una mamá¡ buenísima para mi hijo y con este problema yo casi no salgo a la calle, de hecho hasta mi matrimonio reciente esta desgastandose ya que a mi marido le fascina salir y yo no puedo hacerlo. Voy a comprar al súper cerca y me agarra el apuro y desesperación y él no me entiende, y no lo culpo.

Soy profesora y ejerzo…cada mañana es estar 45 minutos en el baño para sentirme más “segura” y sino tomo mis 2 pastillas de loperamida no salgo, esto no asegura mi bienestar ya que muchas veces tuve episodios en el colegio.

Me siento encerrada en el aula y sin posibilidades de escapar y eso me desespera. Mis crisis son diarreicas y puedo ir hasta 5 o 6 veces al baño eso me destruye la vida.

Le pido sugerencias y posibles salidas, me encantaría hacer terapia con usted, aunque también tengo psicóloga… pero esto es más especifico.

Pero estoy temerosa ya que vivo en Avellaneda y el desplazarme me resulta casi un sueño, ¿hay medicación que evite estos episodios para desplazarme y hacer un trato o ir a trabajar en paz?

Mil gracias… Estoy decidida a empezar a vivir porque siento que en cada episodio (cada vez más frecuente) pierdo mi vida… por favor oriénteme sobre cómo empezar todo esto…


A Pesar De Mis Reticencias, Llegue A Este Tratamiento

Mi nombre es Ángel, tengo 24 años, siempre me gustó hacer deportes como la natación y las artes marciales.

De chico tuve asma y sufría de alergia que con el tiempo desaparecieron.  Hace unos 2 años comencé a tener diarreas continuas, y a ver que aparecían pequeños sangrados en el inodoro, por momentos dolores fuertes como puntadas, pero cada médico que visitaba me decía que era una gastroenteritis mal curada que iba a tardar un poco más pero que no me preocupara, otros, que era una gastroenteritis acompañada de hemorroides, y así­ fui consumiendo una serie de medicamentos que hoy sé que en vez de mejorarme me empeoraban el cuadro día a día.

Ni siquiera se bien cuando fue, pero un día no di más y al visitar al gastroenterólogo y comentarle que ya era un mar de sangre lo que depositaba cada ida al baño me pide que me haga un estudio, endoscopia y colonoscopia, en ella se vio claramente que mi intestino estaba prendido fuego, ese fue el término que el médico utilizó y que se deducía que era una colitis ulcerosa. En mi vida escuché sobre tal enfermedad, al principio pregunté muy tranquilo – Ah bueno, ¿y con qué curo eso? pero la contestación fue un tanto chocante, me dijo que no tenía cura, que no era una enfermedad grave pero si molesta y que iba a tomar medicación para toda la vida, algo que me costó aceptar desde el principio.

Luego pasado unos meses, la medicación inicial, Mesalazina Pentasa, para mí­ era como tomar agua. La tomaba en dosis elevadas y ningún efecto, el cuadro volvió y con más fuerza, la fiebre llegaba a los 40, y caigo internado. Siempre el mismo protocolo porque no solo estuve internado 1 vez sino que, en alguna de esas internaciones me recetan Mepredisona, que es corticoide y al principio más allá de mi cara de globo y los granitos por todo el cuerpo parecía que me hacía bien pero cada vez que intentaba bajar la dosis volvían los síntomas. A todo esto mi ánimo por el piso, mi bebé nació el 30 de octubre del 2014 y por suerte pude presenciar el parto pero a los 4 días vuelvo a caer internado, las depresiones que tuve por la impotencia de no encontrar una salida a todo esto fueron muchas, mi familia fue el pilar más importante de donde me pude agarrar para no darme por vencido.

Pasé por muchos gastroenterólogos pero de a poco me iba dando cuenta que poco saben de esto, que la calidad de vida que me ofrecían a mí no me conformaba porque era un sufrir continuo una pérdida de energía constante y cambios de humor muy bruscos, me fui dando cuenta que tenía que tomar otro camino pero no sabía cuál.

Es largo de contar, pero finalmente el Último gastroenterólogo que visité, Marcelo,  me pide que vea a un psicólogo porque esta enfermedad afectaba mucho la psiquis y la misma entorpecía el mejoramiento de los síntomas, y así­ fue que conocí­ a Silvia Bernstein. En mí­ estaba claro que no me iba a curar por realizar secciones de terapia, pero necesitaba muchísimo descargarme, hablar con alguien realmente de lo que me pasaba sin sentir que me estaba victimizando, y con ella sentí­ una confianza y una empatía que no había sentido antes. Me encanta ir a verla y charlar con ella mientras tomamos un té, me siento muy cómodo y luego de varias secciones ella me comenta que hay otras terapias que dan muy buenos resultados. Lo que yo tengo que agradecer es que ella buscó y se movió para que yo me contacte con otras alternativas, y eso fue lo más importante, lo que hoy está haciendo que yo vea una luz de esperanza de nuevo. Ella me contactó con el Dr. Silvio Najt, me contó que su hija sufre de mi misma patología y que él había logrado sanarla sin medicaciones nocivas. Así­ fue que yo estando en mi internación numero 8 me logró contactar con Najt y al salir comenzar con un tratamiento realmente eficaz y de mucha lógica llamada Implantes de Microbiota o de Bacterias Intestinales. Tanto ella como Silvio son dos luces, muy capaces y lindas personas, creo que se necesitan más personas como ellos y estoy muy agradecido a Dios de haberme guiado para encontrarlos. Hoy tengo fe de que voy a seguir mejorando y voy a recuperar mi vida, sin olvidarme de cómo me hizo cambiar como persona esta experiencia que es dolorosa y angustiante, pero que me mostró que tan fuerte puedo ser y que tan aferrado a la vida estoy, además de aprender a disfrutar.

Mi Experiencia Con La Enfermedad

Empecé con el Colon Irritable a la edad de 15 años, no sabía ni entendía nada de lo que me pasaba, mis padres me llevaron a muchísimos médicos, pero recién a los 18 años un Gastroenterólogo el Dr. Bartolomeo logró darme un alivio temporal a mis terribles diarreas, y me indico ver a un psicólogo y me traté durante un año con pésimos resultados, por lo que de ahí­ en más tuve cierto rechazo al tratamiento psicológico. Posteriormente, por situaciones de la vida, las diarreas volvieron, y me atendió otro médico, el Dr. Garcia. Este me indicó un antidepresivo y así­ estuve durante años, pero sin solución duradera, con idas y vueltas con las diarreas. Me estudiaron de todo lo que te puedas imaginar, gracias a Dios los estudios salieron bien, sin embargo, la obra social que poseo, me cambia de médico, y caigo en manos de un profesional que me volvió a estudiar todo de nuevo, y como no sabía que hacer conmigo me derivo a otro Gastroenterólogo el Dr. Marini, él me cambia la medicación y me constipo, todo lo contrario.

Desesperado, me acorde que en Internet había visto una página www.colonirritable.com.ar y decida­ llamarte. Me atendiste el teléfono personalmente y me diste una cita inmediata. El primer encuentro ya me generó una esperanza ya que estaba ante una profesional de la psicología pero también ante una persona que había padecido colon irritable, y entonces encontré a una persona que de entrada me entendió lo que sentía. Tenía tanto para decirte, que no me alcanzaba el tiempo para que me escucharas, pero con cada sesión fui aprendiendo a aceptarme, me enseñaste tanto de cómo entender la vida misma, que me emociona el solo estar escribiéndote  esto, yo desde entonces fui mejorando día a día, todos tus conocimientos, todo tu amor por ayudar, todo el cariño con el que me contenías en esos primeros días difíciles, y luego con el paso de las sesiones empezamos a compartir mis experiencias que ya eran de mejoría, lo cual me devolvió una sensación hermosa de alegría que ya había perdido, y en esos momentos crees que ya está!!, pero con algún que otro bajón, y me enseñaste por tu vasta experiencia que a veces puede pasar y es ahí­ donde hay que reforzar lo aprendido para que luego vaya gradualmente mejorando, y compartir todo eso con vos ha sido maravilloso.

Durante toda mi vida me fui privando de muchas cosas por las diarreas, (soportando las risas de los demás sobre mi situación), pero así­ y todo forme una familia maravillosa que me acompaño siempre y me estimuló para continuar y mejorar, ya que mi esposa y mi hija siempre me tuvieron paciencia con esta situación. Conforme pasaron las sesiones y ver que cada día estaba mejor y con ganas de hacer cosas, he empezado a hacer lo que no hacía hace muchos años, empecé a salir con mi familia a cenar, a pasear, proponer salidas, antes solo iba a trabajar y nada más, ahora hago deporte, ya que desde muy chico practicaba y producto del colon irritable, me fui encerrando y dejando de hacer cosas que me gustaban. Nunca me empujaste a hacer nada, todo lo hablábamos, pero me empecé a sentir libre de nuevo y con ganas de recuperar cosas que ya no hacía y solo sin que nadie me lo imponga, empecé a vivir muchas cosas que ya me había olvidado que podía hacer y sentirme mejor. Siento que Dios te puso en mi camino, yo estaba muy mal, con mucha tristeza y bronca por mi situación, ya no quería vivir más así­, los miedos te dominan, los pensamientos catastróficos, los pensamientos negativos, así­ y todo llegaba a mi trabajo (el cual sabes cómo me gusta mi trabajo y me enorgullezco de ello) y me transformaba para fingir que estaba bien, pero la gente se da cuenta, algunos prácticamente te están velando con la cara que ponen al mirarte, pero me distes mucha fortaleza interior, sé que todo lo aprendido y lo que aprenderé a lo largo de la vida siempre estará acompañado de muchas de tus savias palabras que llevo grabadas en mi mente porque cuando tengo un bajón recurro a tu excelente libro o apuntes y cosas que escribimos en tus sesiones, muchas veces las respuestas están ahí­, pero uno no las ve, pero una persona como vos que con paciencia y amor te hace ver cosas simples de la vida para poder comprender.

Llevo conmigo tus palabras y reflexiones que me generan paz interior, amor, armonía, esperanza. Sé que debo seguir superándome y mejorando día a día, lo cual es todo un desafío, pero vos me hiciste comprender que la vida tiene cosas bellas a pesar de todo, una de ellas fue haberte conocido, por lo cual te estoy inmensamente agradecido, gracias por estar justo allí­ cuando más lo necesite, por lo que aprendí­ y gane en conocimiento, experiencias de la vida, pues en mi corazón solo hay palabras de agradecimiento, y para finalizar quiero mencionar una bellísima frase que encontré en uno de los libros que me distes a leer de tu biblioteca y que escribió el Dr. Claudio Pla Alem: “Tener la certeza feliz de un nuevo comienzo, ese es siempre el mejor adiós.”

Con todo mi cariño, agradecimiento y respeto. Eduardo Quinteros Calabresi.

Aquí­ Expreso Con Toda Sinceridad Mi Experiencia Con Este Tratamiento Psicológico

Conviví­, convivo y conviviré con mi amigo “Colon Irritable” hasta el fin de mis días y lo padezco hace 40 años. A través de los profesionales de Gedyt me conecte con Silvia a quien fui a ver con mucha reticencia y sin mayores expectativas.

Luchaba contra mi vientre hinchado y no encontraba la causa, de hecho la balanza no hablaba de aumento de peso pero mis pantalones no cerraban, vivía con dolores intensos, diarreas a repetición, malestar general, mal humor, y no lo pasaba bien en reuniones sociales y viajes.

De todos estos síntomas han pasado 2 meses y cada sesión me brinda un arma más para enfrentar la vida, desde la sonrisa de bienvenida, las charlas matizadas con risas, llantos, los ejercicios respiratorios, la grabación con su voz, la hipnosis, todo el entorno me ha permitido relajarme y bajar un cambio…

Sé que puede haber recaídas y retrocesos pero estoy alerta y priorizo mi estado ante todo aplicando las diversas alternativas que me brindó la terapia.

Gracias Silvia por haberte encontrado en este camino.

Un beso. Rita.